Inseguridad Vial

Rutas a Brasil: una travesía entre radares truchos y 600 km rodeado de camiones

Rutas a Brasil: una travesía entre radares truchos y 600 km rodeado de camiones

Verano 2016.Un enviado de Clarín recorrió la ruta más usada por los argentinos para llegar a Florianópolis. Hay tramos en mal estado y sin banquinas. Claves para viajar seguro.

Radares móviles en acción. Por lo general son “truchos” y están a la altura de Entre Ríos.

05/12/15

“Respete el límite de velocidad”. El cartel está escrito en castellano pero está al costado de la BR290, rumbo a las playas del sur de Brasil. Ese cartel es la prueba de que es un camino muy transitado por turistas argentinos que todos los años apuestan por la travesía de hacer más de mil kilómetros para pisar las playas de arena blanca. Según las estimaciones de los entes turísticos y operadores brasileros, este verano serán más que las temporadas pasadas, aprovechando la devaluación del real y las ventajas del cambio, algo que no se había dado en los últimos años. Por eso, un equipo de Clarín recorrió las rutas para relevar su estado antes del éxodo de enero, y chequeó además informes del CESVI de Argentina y Brasil. En el camino, en cada parador y en cada estación de servicio, ya se vislumbra esta gran temporada como una oportunidad. Es una zona que vive de la agricultura y la ganadería, pero que en enero cambia radicalmente: son los argentinos los que motorizan la economía regional. 

Saliendo desde Buenos Aires, el camino obligatorio es tomar la Panamericana, luego la Ruta 12 hasta Ceibas y después la Ruta 14. Hasta no hace mucho tiempo, era conocida como “La Ruta de la Muerte”, pero desde que cuenta con dos carriles por mano, es un camino muy seguro y bien señalizado. Solo hay que prestar atención a los radares móviles, casi todos en la provincia de Entre Ríos. Son vehículos utilitarios estacionados al costado del camino, con la puerta del baúl abierta, que controlan los excesos de velocidad en zonas en las que es fácil capturar muchas multas. Por ejemplo, en donde la velocidad máxima pasa abruptamente del límite de 110 km/h a 80 o 60 km/h. La mayoría de esas multas son truchas y solo tiene fines recaudatorios. Están hechas con radares sin homologación o no tienen advertencia previa en la ruta, algo que Clarín denunció en junio de este año. Por lo demás, es un camino amplio, con banquinas, bien señalizado y que se disfruta al volante. Hasta el cruce fronterizo en Paso de los Libres son unos 698 kilómetros. 

En la frontera con Uruguaiana el trámite es sencillo. En temporada baja, entre la salida de Argentina y la entrada a Brasil no demora más de media hora, aunque en temporada alta puede extenderse un poco más. Según pudo verificar Clarín, los empleados de Migraciones ya se preparan para días intensos. “Hay que tener seguro del Mercosur y los padres divorciados tienen que tener la autorización para cruzar con menores; ese papel es lo que más se olvidan”, dijo un empleado de la aduana.

Uruguaiana es la primera ciudad del lado brasilero y el primer contacto con la ruta BR290, esa de los carteles escritos en argentino. Es también la única ruta hasta el destino final de mano única, traza muy despareja y baches. La nafta está más barata del lado brasilero, por eso una buena opción es llegar con el tanque casi vacío y recargar en las primeras ciudades después de la frontera. En las estaciones de servicio también es conveniente cambiar reales por dólares o incluso pesos para los peajes de la ruta brasilera, en las que solo se pueden pagar en efectivo. 

Cada uno tiene su ritmo de manejo y sus tiempos, pero un buen punto para finalizar el primer día es la ciudad de São Gabriel, previo paso por las localidades de Alegrete y Rosario do Sul. En total son 995 kilómetros para el primer día, algo factible si se hacen 4 tramos de 250 km o tres de 330. 

Después de hacer noche en São Gabriel, quedan por delante unos 750 kilómetros hasta Florianópolis, aunque solo los primeros 300 son de mano única, con mucho tránsito de camiones (es una zona agrícola-ganadera). Unos 20 kilómetros antes de Porto Alegre empieza la doble mano para tomar la famosa BR101, antes muy peligrosa pero ahora hasta Florianópolis son 430 kilómetros de autopista, bien señalizada, aunque las autoridades brasileñas le piden a los argentinos especial atención en días de lluvia. En muchos tramos, la máxima es de 80 km/h y hay radares fijos (en este sitio se puede consultar la ubicación http://www.imetro.sc.gov.br/radar.php) y móviles. 
Un trayecto más corto para llegar a Florianópolis es cruzar por Uruguay, pero hay que hacer una aduana más (Argentina-Uruguay en el paso Colón-Paysandú y Uruguay-Brasil, en el cruce Rivera-Santana do Livramento). Pero lo más importante siempre es la precaución: pensar que el viaje empieza en la puerta de casa, por más que las playas estén después de andar un largo camino.

Fuente: Clarin

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