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Sistema Judicial III

La Corte no quiere relevos de los conjueces que propuso el Gobierno

Acuerdo

Los jueces de la Corte en el homenaje a Argibay; su lugar no será ocupado, pero su ausencia obligará a más consensos. Foto: Archivo

Viernes 16 de mayo de 2014 | Publicado en edición impresa

Por Adrián Ventura | LA NACION

La Corte Suprema celebró ayer su primer acuerdo después del fallecimiento de la jueza Carmen Argibay y el tribunal intentó mostrar un mensaje claro: que la muerte de su querida colega es un hecho muy doloroso, pero que no debilitará al cuerpo ni dejará margen para que se incorpore algún conjuez.

El mensaje que deslizaban ayer los jueces es mucho más significativo que lo que parece a primera vista, porque el bloque de senadores kirchneristas se apresta a aprobar , en la sesión del miércoles próximo, la lista de conjueces propuestos por la presidenta Cristina Kirchner, y lo hará aún cuando no alcance la mayoría de dos tercios que exige la Constitución Nacional.

Ayer en la Corte deslizaban una explicación que, tal vez, es obvia para los conocedores del mundo jurídico, pero que es poco conocida para el público: el tribunal, que tenía siete jueces, ahora está compuesto con seis magistrados, y no hay margen para un conjuez ni siquiera en caso de empate. Y, si otro de los ministros tuviese que apartarse -por licencia o por excusación-, la Corte, antes que integrarse con los conjuees que nombrará el Senado, convocará a los presidentes de las cámaras federales.

En el acuerdo de ayer estaban presentes todos los miembros del tribunal: su presidente, Ricardo Lorenzetti; Elena Highton, Juan Carlos Maqueda, Carlos Fayt, Enrique Petracchi y Eugenio Zaffaroni.

Hubo palabras de dolor y, a puertas cerradas, le brindaron a Argibay los honores que la magistrada merecía: colocaron una flor frente a su silla, que permaneció vacía, y decidieron que todos los edificios judiciales izarían la bandera a media asta.

Pero, hacia el exterior, la Corte quería dar el mensaje de que la institución está firme, que sigue funcionando normalmente, para lo cual publicó algunos fallos, y que la triste desaparición de Argibay no cambiará ni un ápice el contenido de sus decisiones.

Varios hombres del cuarto piso del Palacio de Justicia insistieron en transmitir "tranquilidad". Y, uno de sus más conspicuos funcionarios, deslizó algunas precisiones sobre cómo continuará el funcionamiento del cuerpo:

  • La Corte continuará funcionando con seis magistrados. Eso es lo que estableció la ley 26.183, de 2006, que determinó que la Corte, que en ese momento tenía siete integrantes, terminará su adecuación cuando llegue al número de cinco. Y, por eso, esa ley dispuso que, mientras se llegue a ese número de integrantes, su composición se sujetará a una regla transitoria, el artículo 3 de aquella ley.

Según esta norma, la Corte pasó legalmente a tener seis magistrados y las decisiones se toman por el voto mayoritario de cuatro de sus miembros.

  • En casi imposible pensar en que los jueces de la Corte se traben en un empate, donde tres jueces opinen lo contrario que los otros tres y ninguno de los dos sectores llegue a reunir los cuatro votos. Es imposible porque, con un trabajo de orfebre de Lorenzetti y con la paciencia de todos, esta Corte sacó músculo haciendo gimnasia del consenso. Pero si no llegase a lograr ese objetivo, "habrá que seguir negociando, pero no entrará ningún conjuez".
  • Si en el futuro, dos o más jueces tuviesen que apartarse de la Corte -por ejemplo, por renuncia- o, al menos, se apartasen de intervenir en un caso, la propia ley de subrogancias establece que la Corte, para completar su integración, debe sortear conjueces entre los actuales presidentes de las cámaras federales. Y ese juez intervendría sólo para el caso en cuestión.
  • Entonces, ¿hay margen para los conjueces que está nombrando Cristina Kirchner con acuerdo del Senado? Parece casi imposible. Deberían tener que excusarse o ser recusados todos los anteriores para que llegara el momento de tener que elegir a uno de los conjueces de Cristina.

Pero estos conjueces K tendrán también, otro vicio de origen: la Constitución exige que los jueces de la Corte deben ser nombrados por los dos tercios de los senadores presentes en la sesión. Como el FPV y sus aliados no alcanzan esa mayoría, los nombrarán con mayoría simple, menor a la exigida.

Pero los senadores que son socios de UNEN (UCR y FAP) insisten en que aquella mayoría de dos tercios también debe ser reunida para nombrar conjueces (jueces suplentes) Y, por eso, ya tienen lista la demanda que presentarán en la Justicia contra sus colegas del FPV.

  • Más allá de todas esas elucubraciones de futuro, los jueces insistían ayer en que, por ahora, todo seguirá igual e, incluso, seguirá funcionando la Oficina de la Mujer, que dependía de Argibay.

Nueva etapa judicial

Sin Argibay

La muerte de la jueza llevó el número de miembros de siete a seis. Sin embargo, según establece la ley 26.183, las vacantes no se cubren hasta que la cifra de miembros sea de cinco

Reemplazos

Pese a ello, por licencia o excusación de algunos de los miembros puede generarse la necesidad de realizar un relevo en una causa puntual

La lista

En la Corte no quieren que esos relevos provengan de la lista de conjueces que el Gobierno mandó al Congreso, sino de camaristas

Fuente: La Nación

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