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Socio-narco

Rosario, bajo la amenaza narco y la hostilidad kirchnerista

UN TERRITORIO DIFICIL. Gobernada por el socialismo desde hace 22 años, enfrenta un fenómeno virulento de narcotráfico en su empobrecida periferia. “No somos México”, se defienden los socialistas. Ofensiva de los medios K.

Imágenes. La violencia que no cesa: esta semana, en un asentamiento del Gran Rosario; y en el partido suspendido de Rosario Central. Los medios afines al Gobierno instalaron el tema de la falta de control del gobierno local; el diario La Capital mostró la

Por Agustina Grasso

26/01/13 - 07:22

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El Monumento a la Bandera. La ciudad natal del Che Guevara. La cuna de Roberto Fontanarrosa. Rosario posee muchos emblemas que la identifican y la hacen una de las urbes más queridas del país. En las últimas semanas, diversos crímenes y datos que fueron sacando a la luz el avance del narcotráfico en sus barrios más marginales tiñeron la ciudad santafesina de otro color.

Desde que comenzó el año, en Santa Fe se registraron 18 asesinatos. La mayoría ligados a enfrentamientos entre bandas de narcotraficantes. El Ministerio de Seguridad de la provincia indica que en 2012 hubo una muerte cada dos días por ajustes de cuentas y disputas territoriales. El gobierno socialista comenzó a recibir acusaciones por "la falta de conducción policial y la connivencia de diversos sectores del poder". Desde el partido de Hermes Binner, reconocieron errores en su gestión y la gravedad de la situación, pero pidieron el apoyo del Gobierno nacional y la Justicia federal para poder enfrentar la problemática. Además, afirmaron que "lo que sucede en Rosario se da también en otras partes del país". Según el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, el 64,2% de los habitantes de barrios pobres de las grandes ciudades de Argentina dicen que es notoria la acción del narcotráfico en los asentamientos. Aunque diversos especialistas reconocen que el nivel de violencia que se está sufriendo en Santa Fe, especialmente en Rosario, es más alto que el de otras zonas.

Líderes o muertos. En todo el territorio rosarino existen diversos barrios carenciados. En el segundo semestre de 2012, el Indec publicó un índice de pobreza del 4,5 en la ciudad. Entre dichos territorios, los más afectados por el negocio del narcotráfico son: Ludueña, en zona noroeste; Tablada, Nuevo Alberdi y La Granada, al sur, y Las Flores, en el centro de la ciudad, según precisó a PERFIL la concejala del bloque radical María Eugenia Schmuck. En algunos barrios se sabe quién manda, pero otros no tienen dueño. "Si hay un líder, disminuye el número de muertos", revela una fuente del centro de Rosario que quiso mantener su identidad reservada (ver recuadro).

La gran mayoría de los entrevistados por PERFIL describieron que, en estas zonas, cada vez hay más presencia de kioscos, casas precarias donde se vende droga, que suelen poseer dos pequeñas ventanas: por una se entrega la mercadería y por otra se recibe la plata. "Muchos de los vecinos sabemos dónde están ubicadas, pero por miedo no decimos nada", confiesa una joven del barrio Ludueña. Estos bunkers suelen pertenecer a distintas bandas que se disputan territorios de manera violenta y en ese momento es cuando llegan las muertes: ya sea de miembros de los grupos armados, cómplices de otros sectores del poder o víctimas que se cruzan en el camino.

"El narcotráfico se va adueñando de los barrios y genera contextos de miedo y violencia", describe a PERFIL Armando René Alcaraz, miembro del Ministerio de Seguridad Comunitaria de la provincia.

A simple vista, todo parece muy organizado, pero diversos periodistas locales abren otro panorama: "No hay bandas al estilo del Cartel de Sinaloa (México). En los medios nacionales, Rosario se vende como si fuera México pero no está muy organizado el asunto. Hay mucho imprevisto". Ellos afirman que la red de comercialización y seguridad con los "soldaditos" es lo más establecido. "Es que a los adolescentes y preadolescentes les ofrecen entre $ 150 y $ 300 por día y un arma. Entonces, los chicos dejan todo y se ponen a trabajar para marcar reclutas, atender los kioscos o ser buchones", detalla la concejala y acota: "Es un caldo de cultivo de chicos que ni estudian ni trabajan. Son de tercera o cuarta generación de hijos de padres que no han trabajado y la única expectativa de vida se la ofrecen los narcos".

Un periodista local de reconocida participación en los medios televisivos y radiales de Rosario explica las razones de este escenario: "No es algo nuevo. Se viene gestando desde hace varios años. Ningún funcionario lo va a reconocer, pero hubo una especie de retirada del Estado de los barrios. Y muchas veces los capos de las redes narcos terminan ocupando un lugar que se dejó ausente".

Tejiendo redes. Pero esta clase de "desorganización" no quita que haya un entramado de complicidad con otros sectores de poder. "Los barones del narco poseen equipos de abogados y contadores que limpian sus prontuarios y favorecen la salida rápida de las cárceles", asevera a PERFIL el diputado provincial Maximiliano Pullaro, del Frente Progresista-UCR, quien desde hace años viene denunciando narcos del sur de la provincia y que fue amenazado de muerte por Carlos Andrés Ascaíni (un hombre de Villa Cañás acusado de comercializar drogas, en el marco del sonado caso que involucró al ex jefe de la policía santafesina Hugo Tognoli). El funcionario pide que la investigación no se centre sólo en los soldados y narcos, sino en "abogados que cobran en negro, viven en countries, tiene autos de alta gama, son monotributistas y llegan a cobrar 100 mil pesos para empezar a defender a un narco y lograr su libertad lo más rápido posible". También existen contadores que les blanquean el dinero; "les acomodan los papeles".

La detención por plazos cortos y la liberación por la Justicia federal, a raíz del pago de fianzas, es una constante entre los barones. "Sus procedimientos continúan adelante, pero esperan el fallo en libertad", dice Pullaro.

El diputado tiene ejemplos de sobra para graficar este modus operandi. Cuenta el caso de Aldo César Orozco, alias "Totola", quien fue tres veces liberado. Pagó la fianza, ahora espera el juicio en libertad y en el ínterin "sigue vendiendo estupefacientes". Una de las veces que fue detenido, fue con 4 kilos de drogas y dos abogados de Firmat arriba de su camioneta Partner.

La jurisdicción sur está abarrotada: hay dos jueces federales, tres fiscales y cinco policías federales para 2 millones de personas.

"El gobierno de la provincia tiene responsabilidad, pero el Gobierno nacional no le está dando recursos a la provincia de Santa Fe para que se pueda pelear contra este flagelo: los gendarmes que nosotros teníamos en rutas 11 y 34, al igual que los prefectos que estaban en el Paraná están en el conurbano bonaerense", afirma el diputado provincial del Frente Progresista-UCR.

Mi amigo el policía. "Sonrían que los están filmando. No desordenen que ya se tienen que ir", decían unos carteles en el departamento de Orozco una de las veces que los fueron a allanar. Se supone que sólo la Justicia o la policía sabían del procedimiento. Por lo cual, ésta es una muestra más de la connivencia con estos sectores. Hace años que existen estas sospechas. Pero a mediados del año pasado, un hecho concreto lanzó luz sobre las complicidades. Una investigación impulsada por la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) provocó el inmediato pedido de captura y la renuncia del ex jefe de la policía provincial Hugo Tognoli por supuestos vínculos con el narcotráfico y la trata de personas. Se lo detuvo el 22 de octubre del año pasado, pero fue liberado los primeros días de noviembre por falta de mérito.

A mediados de 2012, Marcelo Saín, ex director de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, habló del panorama que se estaba viviendo en Rosario en medios locales. "Hay cuatro o cinco referentes del narcotráfico que manejan agencias de autos, que atesoran inversiones inmobiliarias. El sector inmobiliario, a partir de los fondos fiduciarios, permite esto con toda facilidad", fueron algunas de las palabras del actual diputado bonaerense por Nuevo Encuentro.

Y dejó en claro su postura: "No hace falta una intervención federal contra la droga si la principal cobertura que tienen los narcos en Santa Fe la obtienen de la policía provincial. Es cierto que el Gobierno nacional tiene tareas pendientes en esta materia, pero hacer énfasis en ello es patear la pelota afuera", aseveró. En su momento, el ministro de Gobierno de la provincia, Rubén Galazzi, acusó a Saín de tener intereses políticos por su cercanía con el kirchnerismo.

De todas maneras, "ahora se están entrecruzando datos entre concesionarias de autos, inmobiliarias, construcciones de torres sobre el río para comprobar si hay lazos de lavado de dinero relacionados con el narcotráfico", detalla Pullaro, del Frente Progresista-UCR, quien manifiesta que para encontrarle la solución a un problema de tamaña envergadura es necesaria la acción en conjunto de los tres poderes: Estados nacional y provincial, y Justicia federal.

La violencia, barrio por barrio

Mercedes Delgado tenía 50 años y seis hijos. Era trabajadora social del centro comunitario San Cayetano del barrio Ludueña, en Rosario noroeste, donde vivía. El 9 de enero oyó disparos en su casa. Desesperada, salió a la calle en busca de uno de sus hijos. Un testigo del lugar dijo que le gritaron algo así como "correte o te quemo". Ella no se corrió. Fuentes reservadas explican que el conflicto mayor de Ludueña se da entre dos familias, cuyos "capos" han estado detenidos y fueron liberados con poco tiempo de diferencia. Una contaría con un búnker instalado en el barrio y otra es conocida como "los punguistas", se dedica a robos pequeños y eligió la tarde del 12 de enero para "ajustar cuentas".

En Las Flores y La Granada (centro y sur) mandan Los Monos, miembros de la familia Cantero, relacionados con las barras bravas de Rosario Central y Newell's Old Boys. Pero ese liderazgo no fue de la noche a la mañana: debieron ganarle el territorio a Los Garompas, otra banda cuyos integrantes están presos o fueron asesinados. "Dicen que el descontrol comenzó a raíz de la muerte de Roberto ‘Pimpi' Caminos, líder de la barra de Newell's, a principios de 2010", dijo a PERFIL una funcionaria en actividad. En el barrio Nuevo Alberdi (Rosario norte), el 10 de enero, tres militantes del Movimiento Evita fueron víctimas de una balacera desatada por "soldaditos" narcos. El padre de dos de ellos, Ramón Ferreyra, debió irse del barrio por amenazas. Según fuentes del lugar, uno de los búnkers pertenece a un joven, Ema Pimpi, presunto soldadito del narco Luis M. El quiosco era atendido por una mujer conocida como la gorda Liliana, ligada al Movimiento Evita hasta que pasó a ser empleada de los narcos. Los mismos militantes la denunciaron tras la balacera. También piden la renuncia de Marcelo Fabián Mendoza, titular de la Subcomisaría 2ª, acusado de encubrir a los narcos que balearon a los jóvenes. El oficial negó todo y relativizó la situación: "No aumentaron las denuncias de vecinos".

Fuente: Perfil

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