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Polí­ticas y polí­ticos

A temperatura electoral del Caribe

La campaña ha entrado en su tramo más candente, con estrategias polémicas y no pocos golpes bajos.

19/09/2012 00:01

por Marcelo Daniel Taborda

Venezuela 0

Con base social. Chávez dice que su triunfo es una garantía para los pobres y también para los ricos (AP).

Con base social. Chávez dice que su triunfo es una garantía para los pobres y también para los ricos (AP).
Por el cambio. Capriles rechaza identificarse con la derecha y alega que su victoria cambiará el país (AP).

Por el cambio. Capriles rechaza identificarse con la derecha y alega que su victoria cambiará el país (AP).

El presidente y candidato a la re-reelección, Hugo Chávez Frías, se emociona en medio de su discurso ante miles de seguidores y se lamenta casi en un sollozo por no poder bajarse de la tarima y volver a ser libre para caminar como cuando era joven por la sabana o perderse en las comarcas del río Apure.

Casi de inmediato, el periodista y bloguero Nelson Bocaranda, de conocido perfil antichavista, tuitea y retuitea apreciaciones de opositores al mandatario en torno del episodio. No son pocos los que toman con interesada literalidad las afirmaciones del gobernante y en esa exégesis de su discurso concluyen que Chávez ha admitido que el cáncer que padece ya casi ni le permite caminar y que el avance de la enfermedad le depara un panorama sombrío que ha confesado sin querer.

El candidato de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), Henrique Capriles Radonski, se dirige a sus partidarios en un mitin que es retransmitido en directo por el Canal Globovisión, cuando la emisión de su mensaje se ve interrumpida por una cadena nacional en la que el presidente de la república, su rival, da por iniciado el año lectivo en una escuela. Desde el gobierno, se rechazan las airadas reacciones opositoras con el argumento de que la difusión de los actos de gobierno no tiene nada que ver con el proselitismo.

Así, con unos y otros protagonistas apelando a estrategias no exentas de polémica o golpes bajos para intentar neutralizar a su rival, la campaña hacia las presidenciales del 7 de octubre en Venezuela ha entrado en su tramo más candente.

Un video escracha a un miembro del MUD muy cercano a Capriles recibiendo dineros non sanctos y, aunque atribuye el episodio a una maniobra oficialista, el candidato opositor se ve obligado a expulsarlo de su alianza. Como réplica, el aspirante de la MUD fustiga a Chávez por su llanto.

Horas después, otro candidato, Yoel Acosta Chirinos (de caudal minoritario como los también aspirantes Luis Reyes, Orlando Chirinos, Reina Sequera y María Bolívar, aún en competencia), anuncia que resigna su postulación para dar su apoyo y el de su "Vanguardia Bicentenaria Republicana" al actual jefe de Estado.

Poco antes, el político, economista y periodista Teodoro Petkoff juega una vez más sus fichas desde el diario Tal Cual y se declara convencido de que es imposible que Capriles pierda los comicios del primer domingo del mes próximo.

En el arco opositor al presidente, se multiplica la difusión a través de las redes sociales de una supuesta admisión de Chávez a su más íntimo círculo familiar, en Barinas, de que teme una derrota y se relaciona esa versión con la apelación del mandatario a sus militantes para que no se relajen. Además, se exhiben números de una encuesta que concede a Capriles 52 por ciento de intención de voto frente al 48 por ciento de Chávez. Sin embargo, en medios extranjeros con corresponsales en Caracas se difunde que la mayoría de los sondeos sigue favoreciendo al actual presidente, con un margen menor al de meses atrás (20 puntos), pero aún suficiente como para seguir en el Palacio de Miraflores.

Deseos y exageraciones. En los actos, Chávez va por más y reclama a sus seguidores que se preparen para la "batalla perfecta" del 7-0 y rompan el techo del casi 65 por ciento de votos que el líder bolivariano cosechó en las presidenciales de diciembre de 2006. "Hay que llegar al 70 por ciento", arenga el presidente, en un cálculo que, más que optimista, suena a exagerado.

"Ganaremos por más de un millón de votos de diferencia", retruca el líder opositor que aspira a desbancarlo, en una especulación que hasta hoy no parece sustentarse sobre bases sólidas.

La guerra de cifras y mensajes triunfalistas no es nueva y seguramente se acentuará en las próximas dos semanas y media. Cada elección venezolana se ha caracterizado por esos cruces. En el referéndum de 2004 o las presidenciales de hace casi seis años, hasta entrada la madrugada del día siguiente a los comicios los dos bandos se adjudicaban una victoria que sólo admite un dueño cuando se termina de contar el último voto.

Mientras tanto, todas son especulaciones, como las que calentarán cada vez más esta campaña en los días que le restan.

 

Fuente: La Voz

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