Home
Contacto Suscripción

Cinematografia

Cine Universidad, refugio de nostálgicos

Tras el cierre del Cóndor, un grupo de entusiastas se propuso reabrir las instalaciones para proyectar películas de temática variada, más allá de los títulos del momento

Carlos Alberto Cortés se encarga de manejar el proyector instalado allí en 1940. (Fotos: Orlando Pelichotti / Los Andes)

Edición Impresa: lunes, 13 de mayo de 2013

Notas relacionadas
El público, los precios baratos y la mudanza
• Las claves

Federico Fayad

Reconocido como el sitio que ofrece películas que no encajan totalmente con el mainstream, el cine Universidad cumplió, en abril, 15 años de existencia. Es el último que queda, en el formato de gran sala, en el microcentro mendocino y pronto se alista para trasladarse al parque central, junto a la nave cultural.

"Tener este trabajo, pasando buenas pelis es un privilegio", dice Federico Cardone, coordinador del cine, con sinceridad.

Desde sus inicios este lugar se caracterizó por ofrecer proyecciones de una calidad que no se encontraba en las flamantes salas del shopping de Guaymallén y sirvió de refugio para aquellos románticos que, hasta el cierre del Gran Rex en 2002 el penúltimo que funcionaba en el centro, ya comenzaban a extrañar el cine en el microcentro.

Nació en 1998 como una idea de Gustavo Corrales y Federico Cardone aunque poco tiempo después se sumó Laureano Manson, quien para esos tiempos presentaba películas en la Alianza Francesa.

El cine ocupó el espacio vacante dejado por el cine Cóndor compartiendo espacios con la orquesta de la Universidad Nacional de Cuyo y con otros proyectos artísticos de la casa de altos estudios que era la que alquilaba el lugar tras abandonar el cine Mendoza, sobre calle San Juan.

"La universidad había alquilado el edificio y les quedaba libre el piso superior. Caí con la idea de generar este espacio ayudados por personas (como Marcela Ortega y Marcelo Sapunar) que nos habían impulsado en el proyecto", cuenta Gustavo quien estuvo en la coordinación del cine durante once años y que hoy acompaña desde el Rectorado de la UNCuyo.

Ambos habían estudiado cine y Gustavo venía alentado por su estadía en España, donde se mantuvo ligado a la filmoteca de ese país como cinéfilo. Allí tuvo la oportunidad de ver películas que no se veían en todas las pantallas y trajo esta iniciativa a Mendoza.

"Originalmente nos movilizó el gusto por el cine, y nos motivó el lugar. Yo pensaba que tenía un valor simbólico y que había que hacer arte en ese espacio, que movilizara a la gente a juntarse a ver películas interesantes", recuerda Gustavo.

Desde su experiencia, y continuando con la importancia simbólica del lugar Manson cuenta: "Los primeros años lo fuerte era trabajar en un espacio artístico pero con el paso del tiempo empecé a conocer a la gente que va todas las semanas. Por ahí me pasó de dejar de ver a personas porque habían tenido hijos y después verlos con ellos en el cine".

El principio

"Empezamos muy de abajo. No nos conocía nadie e iba muy poca gente. Eran grupos de no más de cinco o diez personas", rememora Corrales y asegura que la primer película estrenada en la sala, con la presencia del director fue Sobre la Tierra, de Nicolás Sarquis, con un elenco que tenía como protagonistas a Graciela Borges, Germán Palacios, Pochi Ducasse, Víctor Manso y el actor alemán Peter Gavajda.

Muchos títulos independientes y estrecha relación con los directores de cine ayudaron a componer el programa de películas que se exhibían. "La evolución fue lenta pero la clave estuvo en la constancia, la terquedad y la habilidad de generar una programación que se pudiera visualizar", describe Corrales.

Hoy, la reseña de las próximas películas que se proyectarán se reparte en folletos que tienen fotografías y un papel de alta calidad. En aquellos comienzos, según contaron, "era una fotocopia que sacábamos en el rectorado porque era gratis".

Manson explicó que la selección de films trata de no transformar el cine en un ghetto y que apuntan a proyectar contenidos variados que encajen dentro de la propuesta que presentan desde hace tanto tiempo.

"Las charlas antes de las películas, donde se presenta lo que va a venir y los próximos estrenos ha sido un nexo importante con la gente, al punto de que me reconocen por la calle y me preguntan por la programación", grafica Manson.

Una de las claves del presente, exitoso si se quiere, es haberse apegado a una programación fija, de manera que el público esté acostumbrado a los horarios y que, por ello, sea una referencia a la hora de ir al cine. "El horario, el estilo y la ficha técnica son elementos que están desde el principio y que para nosotros es muy importante", argumenta Corrales agregando la importancia publicitaria del boca en boca.

También han sido de mucha importancia para la "resistencia" como dicen, las maratones de películas, los rituales particulares de las trasnoches hasta las seis de la mañana, la música en vivo con videos en pantalla y otras actividades que ligaban al público con el cine.

Tormenta y calma

Durante 1999 Gustavo viajó a España para tomar una beca y Federico ya estaba viviendo en Buenos Aires desde hacía unos meses manteniendo el contacto con las productoras por lo que Laureano fue quien quedó a cargo del proyecto.

Pero durante esa época "apareció un grupo de personas que quería proyectar películas comerciales, con otra onda", dice Gustavo agregando que fue un espacio de resistencia acompañado de algunos problemas edilicios.

Así convivieron los dos proyectos, pero en constante conflicto. "Luego, cuando hicieron agua, manejamos la sala con otro ímpetu. El cine adquirió la fuerza de proyecto cultural de la universidad y ya no era solo pasar películas", admite Gustavo.

Ya era el año 2000 y la gente se volcó masivamente a las salas del cine Universidad al punto de sorprender a los coordinadores. Actualmente, ya no cuestiona a la institución y las sucesivas gestiones de extensión universitaria acompañaron el proyecto.

"Lo que más nos problematiza en este momento es como sostener este momento, saber qué podemos sumarle. En este sentido el centro cultural (NDR en el Parque Central al que se mudarán estimativamente el próximo año) nos vino genial. Porque nos permite revitalizarnos con una nueva propuesta, con un nuevo espacio y con mejor tecnología", cierra Cardone.

 

Fuente: Los Andes

›› Sitios amigos

Buscar en el sitio Buscar en el sitio

Más notas

©2011 - www.resistenciahuemul.com.ar - Todos los derechos reservados