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Globalización de los Delitos

Colombia, el mayor mercado ilegal de licor de la región

Por contrabando, el Estado deja de percibir en impuestos $ 900 mil millones.

Foto: Harold Sánchez / EL TIEMPO En diciembre, 1.062 unidades adulteradas de licor fueron incautadas en Medellín

Por: MARTHA MORALES MANCHEGO

9:48 p.m. | 10 de mayo de 2014

La creciente ilegalidad en torno a las bebidas alcohólicas en Colombia lleva al país a los primeros lugares en América Latina como una de las naciones donde más crece este ilícito.

Así lo establece un estudio de la firma Euromonitor, que será presentado esta semana en el país, y que concluye que una de cada 4 botellas de licor que consumen los colombianos es ilegal, es decir, o entró de contrabando –sin pagar los tributos respectivos– o está adulterada en su fórmula, con el consiguiente riesgo para el que consume la bebida.

Entre los seis países observados en el estudio, Colombia tiene el mayor mercado de alcohol ilegal, con un valor de 1.041 millones de dólares en el 2012.

Además, el mercado de alcohol ilegal crece más rápido que el legal. Mientras el crecimiento de la legalidad fue de 2,9 por ciento, el de la ilegalidad fue de 19,2 por ciento de un año a otro, destaca el estudio.

En cuanto al porcentaje del producto ilegal dentro del total, Colombia es tercero entre los seis países que entraron en la medición, superado por Perú (30,8 %) y Ecuador (28,6 %). En el país, el 23,6 por ciento del licor que se vende en el territorio nacional es ilegal: de esa proporción, 46 por ciento es adulterado, 37 por ciento es de contrabando de materia prima o del producto terminado, y el 11 por ciento es alcohol no apto para consumo humano.

Por debajo de Colombia están El Salvador (23,5 %), Honduras (13,1 %) y Panamá (2,4 %). “El volumen de alcohol ilegal en Colombia es casi igual a todo el alcohol legal que se consume al año en Panamá, El Salvador y Honduras”, destaca el informe.

La ilegalidad está concentrada en las bebidas destiladas tipo whisky, aguardiente o ron (94,8%), mientras que solo un 5,2 por ciento son bebidas fermentadas, como el vino.

La presidenta de la Asociación Colombiana de Licoreras (Acil), Luz María Zapata, advierte su preocupación frente a las cifras del estudio. “Pueden ser superiores a las que halló Euromonitor, pues en el 2007, Acil hizo una investigación según la cual, solo por La Guajira entraban 700.000 cajas de whisky que supuestamente iban en tránsito hacia Venezuela y allá no había registros de licor procedente de Colombia; entre tanto, la entrada de la misma bebida legal por ese mismo departamento era de 350.000 cajas, lo que implica que 1 de cada dos botellas sería de contrabando”.

El país lidera el escalafón como el que más pierde recursos (890.000 millones de pesos al año) por el no pago de impuestos, teniendo en cuenta que el tamaño del mercado legal, en pesos, es de 1.358 millones de dólares (2,5 billones de pesos), frente a las ventas ilegales, que casi están pisándole los talones al comercio lícito.

Pérdidas enormes

“Los recursos que se pierden por la existencia de la ilegalidad equivalen al valor de las exportaciones de café en el primer trimestre del 2012”, calcula Euromonitor.

Llama la atención el alto impacto sobre las finanzas públicas del alcohol ilegal en Colombia, teniendo en cuenta que en países como Panamá, solo se pierden 2 millones de dólares (3.800 millones de pesos) por este fenómeno.

Todo se debe, según el estudio, a que a impuestos más altos, mayor pérdida fiscal, entre otras razones, según explica Lourdes Chavarría, consultora de Euromonitor.

“Panamá es más pequeño en consumo de alcohol ilegal, hay menor incidencia de alcohol artesanal comparado con los otros países. No obstante, Panamá es plataforma para el contrabando de bebidas premium, volúmenes que salen del mercado, por lo tanto no se incluyen en la medición propia del país”.

Para el caso de Colombia, el crecimiento de la ilegalidad se sustenta en que los precios del licor que no paga impuestos están 23,3 por ciento por debajo del precio de la bebida legal. Adicionalmente, según el estudio, los impuestos son superiores en un 30 por ciento al resto de los países, lo que fue clave para que el contrabando de licores se incrementara en 26,3 por ciento entre 2011 y 2012.

Al respecto, Zapata expresa que las licoreras nacionales, en materia de impuestos están en desventaja: “pagamos más, no podemos descontar el IVA como sí lo hace la cerveza”. Y agrega: “Me preocupa que el estudio esté encaminado a promover la idea de que se le baje el impuesto al licor importado, como ya se hizo en el 2002 y no sirvió. Hoy vemos de nuevo las cifras gigantes”.

Martha Patricia González, directora de Acodil, el gremio de importadores de licores, señala que “en Colombia, en promedio, el impuesto a los licores importados es del 32,8 por ciento, mientras que el promedio de la región es de 20,9 por ciento. Este elevado porcentaje genera un amplio margen diferencial entre el producto legal y el ilegal, que tiene dos claros efectos: el primero, hace del contrabando un delito atractivo por su rentabilidad; y el segundo, atrae al consumidor que busca siempre menores precios, especialmente en los licores premium”.

Para Chavarría, las razones del mayor crecimiento de la ilegalidad están relacionadas con “el marco regulatorio a las importaciones, producción y comercialización de etanol, los niveles de restricciones e impuestos del mercado legal, la situación económica del país, el poder adquisitivo de los consumidores, factores culturales relacionados con el consumo de bebidas alcohólicas, cercanía a zonas de libre comercio, entre otros factores”.

Lo cierto es que el licor ilegal está haciendo mella en la economía y, aunque se dice que el país ha avanzado en controles, las cifras siguen creciendo.

En el futuro, se espera mano más dura

Sobre las perspectivas del fenómeno, Euromonitor anota que se esperan resultados de la estrategia integral para combatir el contrabando.

Así mismo, que el TLC de Colombia con la Unión Europea permita que bajen los precios de bebidas alcohólicas importadas de Europa, para reducir la brecha con el contrabando.

Se espera una aplicación más fuerte de la ley contra el alcohol ilegal debido a más coordinación entre las aduanas, policía y autoridad fiscal.

La firma comenta que las restricciones en la venta de alcohol legal abre una ventana de oportunidad para los vendedores ilegales.

MARTHA MORALES MANCHEGO
Redacción Economía y Negocios

Fuente: El Tiempo

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