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Globalización de los Delitos

Golpear sin piedad a inocentes, un rito de iniciación en el delito

En Quilmes. Un estudiante de 16 años sufrió graves lesiones al ser atacado por tres sujetos cuando iba al colegio; la policía afirma que es el "bautismo de fuego" de un joven ladrón

Patricio, acompañado por su madre, es controlado por los médicos del Sanatorio La Trinidad, de Quilmes. Foto: Eduardo Carrera/AFV

Domingo 18 de noviembre de 2012 | Publicado en edición impresa

Por Mariano Gaik Aldrovandi | LA NACION

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Patricio, de 16 años, tiene tanto miedo de salir a la calle que ya ni siquiera quiere ir a entrenar al Club Universitario de Quilmes, donde juega al rugby. La mayor preocupación de sus padres, Juan Manuel Sinischalqui y Lucía Nadal, es que su hijo nunca pueda superar este temor. "Tenemos miedo de que no pueda recuperar su libertad de salir a la calle", dijeron muy preocupados a LA NACION.

El hecho que marcó a fuego la vida de Patricio, ocurrió el martes pasado a las 7.20, cuando el chico iba caminando por el cruce de Alvear e Illiares, rumbo al colegio Eugenio Paceli, situado a siete cuadras de su casa en Juan Cruz Varela y Alvear, en el partido de Quilmes, y tres jóvenes que iban a bordo de dos motocicletas tipo enduro se bajaron de ella y, sin mediar palabra, comenzaron a golpearlo brutalmente, sin tregua. Los atacantes, de entre 18 y 22 años, según los describió Patricio, llevaban cuchillos y manoplas en sus manos.

"No le dijeron nada, lo tiraron al suelo y mi hijo lo único que atinó a hacer fue arrojar su celular porque pensó que lo querían robar. Pero de inmediato se dio cuenta de que ésa no era la intención de estos salvajes", relató angustiada a LA NACION Lucía Nadal, su madre.

Una vez en el suelo, agregó Lucía, Patricio "se hizo bolita, como si estuviera en estado fetal", aguantó como pudo los golpes de los tres agresores. Tenía mucho miedo de que lo acuchillen, por lo que comenzó a gritar pidiendo auxilio.

Justo enfrente al lugar donde los agresores los estaban golpeando sin piedad vive el padre de un compañero de colegio de la víctima, quien al oír los gritos salió de su casa y fue a auxiliar al joven.

El vecino abrió la puerta de reja de su casa y encaró a los atacantes, quienes al advertir su presencia se subieron a sus motocicletas enduro y huyeron a toda prisa.

"Pero antes, los delincuentes no olvidaron levantar el teléfono celular de Patricio y llevárselo «como suvenir»", relató a LA NACION su padre, Juan Manuel Sinischalqui, quien es el gerente de noticias de Cablevisión Sur y conductor del noticiero matutino en el canal zonal del citado grupo.

Los padres de Patricio radicaron la denuncia en la comisaría 6a de Ezpeleta, con jurisdicción en la zona. Sinischalqui, en contacto con la policía, le explicaron que la inusitada agresión a su hijo se asemeja a una forma "que está de moda y se conoce como «bautismo de fuego» o «ritos de iniciación en el delito», en los que las bandas buscan a una víctima para además de robarle, darle una golpiza", dijo.

También mencionó el caso de una mujer de 72 años, que en Berazategui, hace poco tiempo, sufrió una agresión similar por parte de un grupo de jóvenes delincuentes que bajaron de un automóvil para golpearla durante varios minutos.

En cuanto a Patricio, los atacantes "no pararon de pegarle" hasta que apareció el vecino que ahuyentó a los delincuentes. Producto de las agresiones, el joven de 16 años sufrió lesiones en todo el cuerpo. "Las más graves fueron en la nariz, que se la fisuraron y ahora no puede respirar bien; en el húmero izquierdo y la muñeca derecha", relató su madre. Pero el chico, además, presentaba golpes y cortes en todo el cuerpo.

"Estaba tan ensangrentado que no sabíamos qué tenía y lo llevamos rápido al Sanatorio de La Trinidad de Quilmes", contó su padre.

El porqué del ataque

En tanto, fuentes de la comisaría 6a de Ezpeleta, señalaron a LA NACION que éste fue el primer hecho de estas características que ocurre en su jurisdicción y que el caso "no cuaja como un hecho de robo".

"Aún no nos explicamos por qué lo atacaron", dijo Nadal, quien cree que las causas del ataque puedan estar vinculadas a una cuestión social. "Tal vez le pegaron porque estaba de uniforme de un colegio privado", contó la mujer, quien agregó que durante el ataque los delincuentes tampoco pararon de insultarlo.

"Lo que estamos seguros es que Patricio no tenía nada que ver con los agresores. Yo le pregunté una y otra vez si podía existir algún tipo de conflicto previo y me juró que ni siquiera los conoce", aseguró su padre.

El viernes, Patricio debió concurrir nuevamente a la clínica médica porque "no puede respirar por la nariz", tal como relató su madre. Pero lo peor, según describe su padre, son las secuelas psicológicas que le quedaron. "Tiene miedo de salir a la calle y no se anima a ir en colectivo a entrenar al club. Dice que no tiene ganas", comentó Sinischalqui.

Los padres del adolescente, junto con otras familias del colegio, organizaron para mañana, a las 18, en el Instituto Eugenio Pacelli, en Juan Cruz Varela y Alvear, una reunión con los comisarios de las seccionales 1a (a la jurisdicción donde pertenece la escuela) y 6a (donde viven varios alumnos, incluida la víctima) y autoridades de la secretaría de Seguridad de la comuna de Quilmes para convenir la disposición de senderos seguros, con varios policías, media hora antes y después del ingreso y la salida de los chicos del colegio.

 

Fuente: La Nacion

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