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Fragata Libertad

'Es una humillación', dice el cantinero echado de la Fragata

Tras 28 años en el barco, Suárez asegura que fue cesanteado por hablar con la prensa

En casa. La Fragata, en Mar del Plata. Los turistas hacen cola para verla.

POR PABLO JAVIER BLANCO

14/01/13

La fiesta kirchnerista por el recibimiento de la Fragata Libertad no fue tal para Luis Suárez, cantinero del buque escuela desde hace 28 años, que fue despedido de su trabajo por presiones oficiales . ¿Su pecado? Haber dado una nota a la señal de noticias TN contando lo que vivió en Ghana y haber deslizado críticas al manejo que el Gobierno hizo de la situación.

En un diálogo con Clarín , Suárez mastica la bronca de haberse quedado sin trabajo. "Al concesionario de la cantina lo presionaron para que me sacara, pero yo nunca falté a la verdad, aunque mis palabras no hayan sido las más apropiadas para el Gobierno", dijo.

"Esto es una humillación tremenda, hace 28 años que trabajo en el barco y me dieron un argumento infantil, me dijeron que por culpa de mis declaraciones a TN casi peligra la liberación de la Fragata", relató Suárez, que quería guardar silencio hasta el lunes, pero al verse hoy en la tapa del diario Perfil se decidió a hablar.

En un reportaje con la señal de cable, el ahora ex cantinero había manifestado que las autoridades argentinas sabían que si se viajaba a Ghana se iba a correr el riesgo de que la Fragata fuera embargada. Ese era el rumor que se oía en el barco y que Suárez blanqueó en la señal de noticias. "Me van a cortar los pies y las manos por decir esto", intuyó en octubre, al regresar al país.

No se equivocó .

Suárez participó en el acto de recibimiento del barco que tuvo a la presidenta Cristina Fernández como principal oradora. Subió a la Fragata un día antes y ahí pudo palpar el cambio de humor para con su persona. "Me reciben mal, yo era mala palabra", explicó.

Según dijo, su patrón recibió presiones para que él no saliera a cubierta, lo hicieron apagar el celular y le prohibieron hablar con los medios . "Tenían terror de que me tomara una cámara", afirmó. Recién pudo salir a las 23.

"El acto de Cristina fue bochornoso, no puede ser que el Gobierno que con su negligencia dejo que el barco fuera retenido festeje 42 días después", sostuvo y agregó que lo del 10 de enero no fue otra cosa que "un acto político".

Ahora Suárez analiza cómo seguir con su vida, ya sin la Fragata Libertad, su segunda casa durante los últimos 28 años. "Me quedé sin nada", se sinceró el hombre que había dicho que el embargo del buque había sido una puñalada en el corazón. Nunca imaginó que el regreso de la "Frali" iba a ser otra puñalada, esta vez por la espalda.

Fuente: Clarin

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