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Populismo y feriados

Será 2012 un año récord de días no laborables; con el fin de incentivar el turismo se afecta el sector comercial y el escolar, además de buena parte del productivo

Miércoles 19 de septiembre de 2012 | Publicado en edición impresa

Editorial I

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Con la mira puesta en un mayor desarrollo turístico interno, el gobierno nacional, con el amplísimo acuerdo de los legisladores de todos los bloques parlamentarios, incorporó varios feriados al calendario.

La mayoría de esos días no laborables se agregaron en 2011, cuando se crearon los denominados feriados puente. Con anterioridad, ya se había apelado a una serie de cálculos para que feriados preexistentes fueran trasladados de su día de conmemoración a viernes o lunes, según cayeran en la semana, para conformar así una mayor cantidad de fines de semana largos.

Entre los feriados adosados en 2011 se encuentran el lunes y martes de Carnaval y la creación del 20 de noviembre como el Día de la Soberanía Nacional. En febrero pasado se sumó uno más, por única vez, para recordar el Bicentenario de la creación y primera jura de la bandera nacional.

Hace pocos días y también por única vez, el Congreso decidió agregar al almanaque 2012 un nuevo feriado: el próximo lunes 24 de septiembre, cuando se celebre el bicentenario de la Batalla de Tucumán.

Así, este año terminaremos teniendo once fines de semana largos, es decir, el 20 por ciento del total de los fines de semana tendrá esa característica.

Será 2012 un año récord de días no laborables. La pregunta es si realmente ese tiempo ocioso será volcado al turismo, cuando se aprecia una desaceleración en varios rubros de la economía, con la mayor incertidumbre que ello provoca en los trabajadores, sumada esta situación a la creciente inflación, que deteriora los salarios y que como primera medida posterga, cuando no congela, los planes de esparcimiento en la población.

La tendencia argentina de agregar feriados, además, va a contramano respecto de numerosos países que no han parado de reducir los días no laborables para poder afrontar las crisis en las que se encuentran sumidos. Y la Argentina, por más que las autoridades pretendan mostrarla como una isla en medio de una retracción mundial, no es indemne a los coletazos que produce principalmente la mala praxis en materia de gestión económica del Gobierno y, en menor medida, los coletazos que vienen del exterior.

Desde ya que es importante favorecer a la industria del turismo, pero no debería hacérselo en desmedro de otras actividades productivas. Por caso, los comerciantes que viven de las ventas que registran en sectores vinculados con la actividad productiva han visto fuertemente resentidos sus ingresos cada vez que se decide un parate laboral. A ello se suma una menor cantidad de días de clase, cuando paradójicamente en los últimos años está costando garantizar un mínimo anual de jornadas de concurrencia a los colegios.

Según ha trascendido, legisladores santafecinos tienen en mente proponer que el 3 de febrero de 2013 sea también feriado nacional, en conmemoración del bicentenario del Combate de San Lorenzo. Independientemente de que ese día cae domingo, por lo que la cuestión aritmética no variará en cuanto a las jornadas de descanso, se percibe una creciente tendencia a querer conmemorar cada vez más fechas mediante la suspensión de las actividades laborales y escolares.

Trámites administrativos, turnos para atención médica, audiencias de juicios, entre otras actividades importantes que requieren de cierta programación y cumplimiento, se verán afectadas en pos de un turismo interno que, más allá de las optimistas cifras que se divulgan oficialmente, la realidad viene demostrando que no crece.

Las últimas medidas económicas y el proceso de desaceleración han impactado en forma negativa en el turismo interno y en el que se recibe desde el exterior. A partir de la recuperación que ese sector mostró en 2010, el turismo receptivo ha venido decreciendo en el país pasando del 27 por ciento de aquel año al 1,7% de 2011 y al -0,1% del primer semestre del corriente año. Y no es un dato menor la caída del turismo receptivo, pues afecta el ingreso de empleados del sector.

Datos de una reciente conferencia internacional realizada en Perú dan cuenta de que la inversión turística en el país cayó fuertemente, entre otras razones, porque la Argentina está cara en dólares. La llegada de un menor número de visitantes de otros países, se sabe, implica menos trabajo, menor nivel de actividad e inversión en el país.

Por otra parte, el turismo interno que el cepo cambiario pretende promover, tal como lo han hecho explícito las propias autoridades nacionales, no ha dado muestras de una reactivación importante; por el contrario, los operadores se muestran desconfiados de que ello pueda ocurrir. Hay menos consultas que en otras épocas y menores aún son las concreciones.

Entre otras razones, aseguran que no es poca la gente que prefiere abstenerse de viajar durante un fin de semana largo, ya que existe un fundado temor a endeudarse siendo que todavía no están claras las reglas para poder planificar sin sobresaltos las próximas vacaciones de verano.

El hecho de que haya coincidencia en el sector turístico respecto de que la política de feriados beneficia el movimiento de visitantes internos se tropieza hoy con la realidad de un futuro incierto en materia económica, especialmente como consecuencia de la galopante inflación.

Pero, fundamentalmente, como ya se ha dicho desde estas columnas, sería realmente grave que se terminen por aceptar las prácticas demagógicas de quienes otorgan feriados por el solo hecho de recoger una buena impresión en la opinión pública, sin reparar en los efectos adversos de esas medidas y en que no contribuyen a reafirmar la cultura del trabajo, el apego al esfuerzo y al crecimiento, especialmente en épocas difíciles como la que nos toca vivir.

 

Fuente: La Nacion

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