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"La política ignora la heterogeneidad de la sociedad"

Convencido de que la democracia requiere de un sistema de partidos políticos, Ricardo Sidicaro cree que el kirchnerismo se desprenderá del peronismo en un marco donde la oposición se ha quedado sin relato verosímil de frente a una sociedad sometida a mudanzas muy significativas.

09:32 28/05/2012

- ¿Qué es hoy un partido político en Argentina?

- Identidades con historia pero sin presente o con un presente que los licua bajo dictado de la heterogeneidad que define a la sociedad argentina, proceso que resta representaciones muy definidas a los partidos. Hoy, ningún partido político de escala nacional puede seriamente decir que representa socialmente a este o aquel plano de la vida argentina. Todo esto hace a un tema complejo pero apasionante para reflexionar, para estudiar mirando el futuro y mirarlo distante de pretender tener la verdad sobre lo que sucederá con el sistema político argentino, porque hay dimensiones que lo afectan muy directamente y sobre cuya proyección hacia futuro, cuesta imaginar por dónde irá, qué hará de los partidos...

- Si una de esas dimensiones es la heterogeneidad de intereses, motivaciones, experiencias, etcétera, que define hoy a la sociedad argentina, ¿desde dónde toca esa heterogeneidad la mirada de la relación de la sociedad con los partidos?

- La heterogeneidad, tal como la vamos asumiendo en tanto realidad concreta, palpable, lastima la integración, la cohesión detrás de esto o aquello. Es más fácil integrar, representar en una sociedad donde la gente está convencida de que tiene intereses grupales, cualquiera sean desde lo ideológico, lo cultural, lo político, que integrar cuando la sociedad, en todos esos planos, está muy atomizada... y este es un proceso que también tiene que ver con el desdibujamiento del Estado Nación, proceso que tiene que ver con todo lo que implica o da forma a la globalización. Por lo tanto ese desdibujamiento no hace sólo a un país. Pero tomemos en nuestro caso. Generaciones y generaciones de argentinos nos creímos y nos formamos con idea de patria, Nación, símbolos, liturgias referidas a todo ese andamiaje. Desde lo ideológico-político podíamos diferir y enfrentarnos en relación a cómo cada uno interpretaba nuestro devenir en la historia. Pero la política, vía los partidos políticos, nos interpelaba sobre el destino del Estado Nación. Nos reunía alrededor de esta o aquella idea de ese destino. Y en esa idea se nacía... la cuna era radical, socialista, conservadora, peronista. Se creía y apoyaba el sistema de decisión que implicaba el partido de cara a los problemas nacionales. Nada de eso existe hoy. La gente duda...

- ¿Duda o no cree en las posibilidades de la política?

- En relación a lo que vengo diciendo, duda sobre si las decisiones que le promete un partido, las tomará en el marco del Estado Nación o, como pasa hoy en Europa, se toman en Bruselas...

- Donde manda Alemania...

- Donde manda Alemania.

- ¿Pero esta heterogeneidad no hace también a un acto de libertad individual?

- ¡Ah, bueno... entramos en otro terreno! Sí, hay libertad que, en tanto el carácter positivo que tiene la libertad como tal, hoy también puede generar inquietud en cuanto a que no puede intuir por dónde se irá. Pero ese acto de libertad tiene como protagonista a sociedades cada vez más comunicadas. Hemos ganado tanto en materia de estar informados, comunicados, que ya no estamos instalados en determinadas pertenencias, sector social, cultura, etcétera. Eso "fue", aquí y en el resto del mundo. Esto con independencia puntual de determinadas regiones del planeta. La gente se "destradicionaliza"; muchas tradiciones pierden valor. Y esto sucede en todas las esferas de la vida, la religión, los dictados formativos que se heredaron, y este fenómeno también alcanza a la política.

- Aun admitiendo que en Argentina hay mucho mito dando vuelta intentando convencer de que este país siempre tuvo una sociedad firmemente arraigada en principios ciudadanos, desde lo sociológico-político la persona que usted describe, ¿qué es?

- Alguien que se hizo más individuo. Piensa más solo, desde sus propias vivencias, imaginarios, percepciones. Pensar más sólo puede significar muchas cosas en términos valorativos. Podemos estar o no de acuerdo con lo que piensa, pero lo concreto es que en relación a la política él cree que puede ser consumidor de la política como puede ser consumidor de mercancías... Evalúa, mira, adhiere en un momento pero se repliega en otro y la política trata de capturarlo mediante el marketing, pero sabiendo que este individuo es potencialmente esquivo.

- Siguiendo su razonamiento en cuanto a la heterogeneidad, ¿en línea a la política, este fenómeno hace que hoy sea complejo hablar de una clase media, sino que hay que hablar de varias clases medias?

- En todo caso la heterogeneidad genera mucha dispersión de sectores sociales. Les resta homogeneidad, claro. Reflexionado el tema desde la política, bueno, está el caso del partido radical. Siempre se vertebró expresando clase media muy pareja desde sus expectativas, intereses, vivencias, etcétera. Todo un espacio muy parecido desde esas perspectivas. Hoy ya no existe esa cohesión... Hay un ejemplo que siempre doy cuando abordo este tema: tomemos un edificio horizontal a tres -por caso- departamentos por piso, gente de lo que conocemos como clase media. Miremos sus propietarios o inquilinos en el inicio de la transición. Uno sabía que en este departamento vivía un matrimonio recién casado, en aquel otro un matrimonio con dos pibes, en el de más allá una pareja de jubilados, y estaba construido el perfil de la población del edificio... Y hasta trascendía "aquél el radical" ,"éste el peronista", "el de más allá socialista" y lo que fueran o no fueran. Hoy usted pregunta quién vive en cualquier edificio y hay de todo, divorciados, hijos de dos o tres matrimonios, matrimonios igualitarios, mujeres solas, hombres solos... un salpicado: ¡heterogeneidad! Y la política no lee estas construcciones. La dirigencia política habla de "la gente" ignorando las mudanzas que se dan en esa gente... A lo que se suma otro dato: la gente vive más. En consecuencia, se hace más desconfiada. Tiene mucha historia sobre sus hombros, a lo que debe sumarse que con la democracia se ganó mucho en libertad de pensamiento, de opinión. Y esto posibilita, sumado a lo informado y comunicado que se está hoy, que la gente compare, se torne más exigente, aunque esta exigencia se exprese en un porcentaje no mayoritario, pero esa exigencia forma opinión porque se manifiesta, se conversa, se escucha... La gente delibera; los que no deliberan aquí son los partidos políticos.

- Siguiendo sus conferencias, clases, declaraciones, extraigo que para usted, los medios necesitan sí o sí de los partidos políticos. ¿Por qué reduce ese interés a los medios únicamente?

- ¡No, no: la democracia es la que necesita de los partidos políticos! No hay tal reducción. Lo que sostengo -y es muy bueno que me lo pregunte en los términos que lo hizo- es que los medios necesitan de partidos políticos para ordenar la realidad política con la que trabajan, porque si no lo que comunican es la realidad en que se ha transformado el trámite político partidario... colisiones entre dirigentes, dobles discursos, todo un bagaje de hecho que no habla de partido bajo influjo de debates de ideas, argumentaciones sólidas de posicionamientos... Entonces los medios tienen que dar identidad a cuestiones que nada tienen que ver con la política como hecho creativo. Pero en función de encontrar un sentido a mucho de la política, los medios suelen "inventar" partidos políticos cuando le dan existencia a un grupo de dirigentes "x", que siendo nada más que un sello, se asumen como partido tal o tal. Y, sin embargo, se les acredita una jerarquía intelectual y trascendente, que no tienen. Todo esto a lo vulgar en que está hoy transformado el trámite político hacia afuera, hacia la gente... Mire, en el fondo, el desbarajuste que define hoy del sistema de partido responde a una causa muy profunda: los partidos ya no tienen déficit de expresar relatos, una historia verosímil; simplemente la perdieron...

CARLOS TORRENGO

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Fuente: Rio Negro

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