Home
Contacto

Escritores y Libros IV

'El doble discurso de algunos políticos'

Susana Grimberg. Nota para Radio Sentidos.

SUSANA GRIMBERG ESCRITORA·MIÉRCOLES, 16 DE AGOSTO DE 2017

“El mundo se sostiene en tres cosas: en la justicia, en la verdad, en la paz. Pero estas tres cosas son una y la misma. Porque si hay verdad, hay justicia, y si hay justicia, hay paz”. Talmud
Como escribí en otras oportunidades, para el psicoanálisis, las cuestiones sociales y políticas no son el decorado sobre el cual se desarrolla la escena del mundo sino que son el tejido, el entramado de la red entre los sujetos.
Los grupos afectados por el fanatismo político, también el religioso, tienen un discurso que le otorga a la palabra una consistencia absoluta. Sin embargo, la palabra insiste pero no consiste. Esta pretendida consistencia, crea la ficción de una verdad absoluta que subyuga y tranquiliza a la sociedad aunque el discurso que sostiene al líder autoritario, al conjugar el Bien con la Verdad, incita a recurrir a cualquier método en procura de la eliminación de los que disientan con esta suprema verdad.
Entre esos métodos, tener una presencia casi absoluta en ambas cámaras del Congreso, es fundamental. Apoyados en la mayoría, bajo la suposición de que la mayoría es la poseedora de la Verdad, recurren a lo que la misma democracia les ha provisto para desarticularla, por ejemplo: modificar la Constitución, en beneficio propio.
Sí. Muchos políticos tratan de negociar, hasta en la última instancia, en su propio provecho, no el del país. Esto lo sabemos muy bien, porque muchas veces, el gobernante que, luego de haberse presentado avalando la letra de la Constitución, paulatinamente, impulsa las modificaciones necesarias para lograr más poder.
Cuando el deseo de eternizarse en el poder es la aspiración máxima del gobernante, sabemos que apelará a todos los recursos posibles para “concentrarse” en el poder, entre ellos: el doble discurso.
El ocultamiento de las verdaderas intenciones
El doble discurso es la discordancia entre lo que se dice y lo que se hace, por eso, lo podemos pensar como una de las maneras de esquivar u ocultar el motivo real de cualquier decisión.
Se trata del “Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago” además de que lleva implícita una doble norma para juzgar. Por otra parte, el que sostiene esta posición, al transmitir sus mensajes, aparentemente con una cierta coherencia, logra que los de su alrededor, se conviertan en cómplices de la mentira.
Desde hace muchos años, escuchamos hablar de que estamos en crisis. Es cierto, sobre todo la crisis de valores que es lo que está detrás del doble discurso.
Pero ¿qué significa la palabra crisis, cuál es su etimología? Crisis deriva del griego, Krisis, y significa rotura pero, en la misma raíz, krinei encontramos crítica y criterio, que es la capacidad de pensar, disentir, crecer. Esto es lo que los políticos autoritarios, suelen combatir.
Pese al abuso del término, crisis hubo siempre, en todas las épocas, tan sólo porque hay historia, y, al haberla, hay hombres, movimiento, cambios que, inevitablemente algo destruyen y, cuando algo se rompe, se reconstruye.
El discurso autoritario, destruye los lazos sociales, convierte en enemigos los que antes eran amigos y arma un caldo de cultivo en el que la reconciliación, es difícil de que pueda darse. Es la lógica de que todos son adversarios salvo los que acepten someterse al arbitrio del gobernante, muchas veces un dictador oculto tras un ropaje de inocencia. Esto se vivió tanto en los tiempos de la Alemania nazi como en los de la Italia de Mussolini además de los años del Stalinismo. Y ya que menciono al stalinismo, quiero recordar que hace 65 años, el 12 de Agosto de 1952, fue el día en el que Stalin dio la orden de ejecutar a escritores e intelectuales judíos en Rusia, falsamente acusados de espionaje y traición a la patria, así como de muchos otros delitos. Llama la atención que después de haber sido detenidos, fueron torturados, golpeados y aislados durante tres años antes de ser formalmente acusados. Había cinco escritores Yiddishes entre los acusados, quienes formaban parte del Comité Antifascista Judío.
El narcisismo de los políticos
Como expresé en otras oportunidades, estamos viviendo, en la sociedad, un momento de apogeo del narcisismo. El individualismo, el exitismo social, la prevalencia de la imagen y las ansias de poder, forman lo que podríamos llamar la cultura narcisista. El trastorno narcisista de la personalidad es una alteración típica que se caracteriza por la imagen distorsionada de sí mismo, el exhibicionismo y la falta de empatía. Pero, ¿qué es lo que sucede, cuando son los mismos gobernantes los que sostienen y cultivan esta posición?
Si el narcisismo puede ser definido como la conducta motivada por el placer de ser admirado, el exhibicionismo narcisista es la expresión clínica de la necesidad infantil de ser admirado, que se traduciría en el excesivo deseo o necesidad de atención y en una tendencia a presentarse como único y exclusivo.
Según Sigmund Freud, el narcisismo primario es constitutivo del sujeto. Si consideramos la actitud de padres tiernos hacia sus hijos, dice Freud, habremos de discernirla como renacimiento y reproducción del narcisismo propio, supuestamente superado y que se manifiesta en la sobreestimación, la compulsión a atribuir al niño toda clase de perfecciones (para lo cual un observador desapasionado no descubriría motivo alguno) y a encubrir y olvidar todos sus defectos. Que el niño pueda tener mejor suerte que sus padres, es el deseo de los padres, aclara Freud, además de que no debería estar sometido a las necesidades objetivas que imperan en la vida: enfermedades, muerte, restricción de la voluntad propia, sobre todo porque él es el centro y el núcleo de la creación: His Majesty, the Baby.
Para expresarlo de un modo más sencillo, el cachorrito humano es el más dependiente en la escala animal dado que necesita de otro que le provea, durante años, de todo lo necesario para vivir. A partir de esto, es necesario reforzar el narcisismo del pequeño para que pueda construir su autoestima de la mejor manera posible.
Sin embargo, cuando el narcisismo se sostiene a través de los años, el sujeto aumenta en sus exigencias de seguir siendo su majestad. Esto se observa sobre todo en los políticos, especialmente en los gobernantes, los que, como si fueran reyes o, más aún, dioses, harán todo lo posible como para eternizarse en el poder.
Ya lo sé, pero aún así …
En los momentos en los que prima el populismo, el revanchismo y la intolerancia no sólo suelen avanzar sino que se reflejan en todos los estamentos sociales. La gente que se escuda en el Ya lo sé pero aún así, hace muy poco para contrarrestarlos, siendo éste el pensamiento que siempre intenta desvencijar la Constitución.
La frase “Ya lo sé, pero aun así …,” según el psicoanalista francés Maud Mannoni define la estructura de la “creencia”. Y la toma de un artículo que Freud dedica en 1927 al fetichismo en el que utiliza una palabra que suele traducirse como renegación o, en mi opinión, por el desmentido perverso. Se trata de una situación simultánea en donde lo repudiado es la evidencia de la realidad y lo conservado la creencia que, sin embargo, no puede dejar de abandonar.
Es que el neurótico se extraña de la realidad efectiva porque la encuentra - en su totalidad o en algunas de sus partes - insoportable. Por eso acepta no solo que el gobernante quiera eternizarse en el poder, tema que he desarrollado en muchas oportunidades, sino que el Estado y sus instituciones estén a las órdenes del líder.
"El Estado soy yo”, diría el rey de Francia Louis XIV. Acá se lo dijo y se lo transmitió en muchas oportunidades y es lo que debe evitarse.
La gente, que no es ajena a ese discurso, cuando lo permite, es cómplice porque termina promoviendo el doblez moral que caracteriza a algunos políticos. No todos, porque hay excepciones que aspirarían a ser como el ex presidente Illia, un ejemplo de integridad para todos los argentinos.
Quiero concluir con este comentario de Jaime Barilko en su libro “La filosofía”:
"Disfrutemos razonamiento que Sócrates propone a Calicles:
-Los mejores son los que deben gobernar.
- Los mejores son los que poseen la inteligencia, la lógica y se autogobiernan y buscan que los otros, los gobernados, sean mejores.
- Porque el que gobierna es gobernador y gobernado a la vez. Gobierna a los demás porque se gobierna a sí mismo.
- En consecuencia, al gobernar oficia de maestro, de guía, y hace de los ciudadanos mejores ciudadanos, es decir más sabios en sus respectivas vidas.
  • Si se los educa cuando ellos se rebelan contra él, ¿no los educó él, el jefe de estado?
En consecuencia, ellos obran según el bien que él les transmitió, aunque obren en su contra.
Por otra parte, si lo que les transmitió no es la educación para el bien sino para el mal, si el modelo que les ofreció no es la justicia sino la injusticia, tampoco ha de enojarse, ya que ellos obran exactamente con la educación y el modelo que el mismo jefe de estado les presentó.
En resumen, dice Sócrates, todos los hombres que poseen funciones superiores en la sociedad, funciones que son, ante todo, educativas por esencia, “no tienen derecho a censurar a aquellos a quienes han educado, ya que no pueden acusar a sus discípulos de perversidad respecto de ellos, sin condenarse a sí mismos".

Fuente: Escritora Susana Grimberg

›› Sitios amigos

Buscar en el sitio Buscar en el sitio
Medios de comunicación Aeropuertos del mundo Códigos telefónicos Guía de colectivos Traductor Guía de Restaurantes
©2011 - www.resistenciahuemul.com.ar - Todos los derechos reservados