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Hordas y bestias

Una nena, baleada en la cabeza por ladrones que huían tras un robo

La chica, de 7 años, estaba con su mamá en un quiosco y recibió un tiro. Está muy grave

POR MAURO AGUILAR

Rosario. Corresponsalia - 11/04/12

"Agachate, Valentina". Cintia Figueroa advirtió el peligro al escuchar el estampido de un balazo. El ruido la puso en alerta y lanzó un grito desesperado para proteger a sus pequeñas hijas. Fue tarde.

Margarita, de siete años, cayó desplomada.

Estaban en la puerta de un quiosco. Cuando su mamá la levantó, estaba bañada en sangre. El tiro efectuado por un delincuente que huía tras cometer un robo le atravesó la cabeza.

Anoche permanecía internada en grave estado.

El hecho ocurrió el lunes a las ocho de la noche en La Paz al 5200, del barrio Urquiza, en el sudoeste de Rosario. Es una típica zona de clase media, donde los vecinos aseguran que hasta hace poco tiempo se podía vivir en paz.

La secuencia en la que terminó baleada la chica fue rápida.

Tres hombres en una moto roja escapaban tras asaltar a un automovilista.

El hombre decidió perseguirlos con su Peugeot 307. Le habían sacado las zapatillas, la billetera y el celular. Para garantizar su huida, uno de los ladrones disparó desde la moto . El balazo le dio a la nena.

Con su hija ya herida y en brazos, Cintia alcanzó a recriminarle al automovilista haber corrido a los ladrones.

"No te das cuenta que pueden hacer cualquier cosa, matar a cualquiera", le gritó.

Cintia y Margarita quedaron manchadas de sangre. La mujer no se había dado cuenta dónde le habían pegado el tiro a su hija. "Recién en el hospital me dijeron que le dio en la cabeza", le cuenta la mujer a Clarín .

Luego de balear a la nena, los delincuentes recorrieron 150 metros y se perdieron entre las precarias casas de una villa miseria. Hasta anoche no había detenidos.

"Eran tres en una moto e iban con un revólver en la mano apuntándole al auto.

Venían tirando desde dos cuadras antes ", aseguró Cintia.

La mujer escuchó la moto pasar por la esquina a alta velocidad y luego un disparo. En ese momento alcanzó a gritarle a Valentina, de 9 años, que se agachara. "Cuando me doy vuelta vi a Margarita tirada en el piso", le relató la mujer a Clarín .

Habían ido a comprar un cuaderno para la mayor de las nenas en un maxiquiosco a dos cuadras de su casa. Valentina se culpaba por lo sucedido. "Porque yo necesitaba el cuaderno para la escuela pasó esto", le dijo ayer a su abuela. Su otro hermanito, de tres años, se había quedado en la casa.

Las nenas, que asisten al segundo y tercer grado de la escuela número 63, salían a andar en patines o con la bicicleta por la vereda, sin problemas. "Ahora no van a salir ni a la puerta", promete Cintia.

Margarita anoche estaba muy grave. La bala -de un calibre no precisado- le atravesó la cabeza.

La nena entró en el Hospital de Niños en coma y anoche continuaba bajo coma farmacológico, con respirador artificial. Al mediodía decidieron operarla para descomprimir el edema cerebral.

El disparo causó "un gran daño", explicaban en el Hospital de Niños Víctor J. Vilela.

"Va a salir", repetía Cintia, aferrada a una biblia, a quienes se acercaban a consolarla. En el barrio se adivinaba ayer una gran tristeza. En el quiosco al que habían ido las nenas colgaba todavía un pizarrón negro desde el que se deseaban felices pascuas.

 

Fuente: Clarin

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