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Hordas y bestias

Historia de terror de menores abusadas en la penitenciaría

UN RECLUSO SE HIZO PASAR POR UNA MUJER Y CONTACTÓ A TRAVÉS DEL ORKUT

Los miembros del Tribunal de Sentencia, Gustavo Santander, Juan Carlos Zárate y María Ester Fleitas. / ABC Color

05 de Octubre de 2014

Por Carlos J. Benítez

Dos hermanas, de 15 y 17 años, fueron violadas en la penitenciaría de Tacumbú por dos reclusos que contactaron con ellas a través del Orkut. La historia es increíble y terrorífica. El fallo judicial mediante el cual fueron condenados Abel Pereira Colmán y Feliciano López López detalla cómo se produjeron los abusos, que fueron filmados y fotografiados por los victimarios. El caso corrobora el descontrol en la cárcel, cuyo exdirector también fue penado, en una sentencia sin precedente.

En la sentencia judicial se explica que en la segunda quincena de junio de 2010, la adolescente de 15 años aceptó a través de su ordenador la solicitud de amistad desde un perfil de una persona que se identificó como Sandra Almada. El contacto se produjo por medio de una página social en la web denominada Orkut.

Asimismo y en ese mismo tiempo, el acusado Jorge Abel Pereira Colmán se encontraba recluido en la Penitenciaría Nacional de Tacumbú, con amplias prerrogativas dentro de la cárcel. Contaba con una oficina, con una computadora y tenía acceso a internet las 24 horas, proveída por la iglesia Libertad, dependiente de la Iglesia Concordia de los Hermanos Menonitas, atendiendo que cursaba el tercer año de la carrera de Derecho, en virtud a un convenio con la Universidad Autónoma de Asunción.

Descontrol

El uso de internet sin control alguno de parte de los responsables administrativos y religiosos del penal facilitó que Pereira Colmán tenga plena y total libertad en internet, para la creación de una cantidad de perfiles de usuarios propios y otros falsos en las distintas redes sociales, cuyo acceso los podía manejar a su antojo y sin problema desde su oficina ubicada en el Discipulado del Pabellón Libertad.

De esta manera comenzó a entablar amistad con la adolescente de 15 años, Jorge Abel Pereira Colmán, bajo el nombre de Sandra Almada y a fin de ganar la confianza de la adolescente, comenzó a tratar sus temas personales y profesionales. En el primer caso le comentó que tenía un hermano en el penal de Tacumbú; y en el segundo, que la misma era modelo y se encargaba de buscar chicas para el modelaje.

La adolescente se mostró desinteresada en un primer momento y luego con la insistencia de Sandra aceptó incursionar en el modelaje. Entonces, Sandra le solicitó fotografías a la menor. Primero con vestimenta y después con ropa interior.

La adolescente envió las fotos al correo de Sandra o sea al de Abel Pereira.

Un hermano

Durante una de las tantas conversaciones mantenidas por Messenger, Sandra le manifestó a la niña que tenía un hermano cumpliendo condena en Tacumbú, por un hecho de homicidio.

Le dijo que su hermano mató a una persona al intentar defenderla.

Posteriormente, le manifestó que llegaba el cumpleaños de su hermano y que no le iba a poder visitar porque viajó a Ciudad del Este. Entonces, le pidió si no podía ir a visitar a su hermano en su representación.

Ante la insistencia de Sandra, la adolescente aceptó ir en fecha 3 de julio, pero le dijo que no conocía la cárcel, a lo que Sandra le respondió que le daría la dirección y cómo llegar. Además le expresó que le acompañaría una señora de nombre Jorgelina, esposa de un interno del penal, con quien la menor acordó encontrarse.

Una vez en la penitenciaría aguardaron a un guardicárcel, quien las hizo ingresar y fue ahí que conoció a Abel Pereira.

Después de la primera visita, la menor volvió a conversar con Sandra, quien le pidió unas fotos del modelaje. Le dijo que su hermano Abel le podía sacar. Así la víctima volvió a la cárcel. Confiaba en Abel, ya que de su primera visita concluyó que era una persona agradable.

La violación

En esta ocasión, Abel le mostró a la adolescente un papel con todos sus datos personales, que sacó de un termo lleno de preservativos. Luego la amenaza con llamar a sus padres y la obliga a mantener relaciones sexuales con él. La menor fue violada dentro de la habitación que se encontraba en el pabellón 4, que le fue proporcionada a Abel por el recluso Feliciano López López, quien era el capataz del referido pabellón. También López López abusó de la menor. Ambos se turnaron y filmaron y fotografiaron los ultrajes a la adolescente.

A partir de ahí, Abel Pereira comenzó a amenazar a la víctima y cada vez con mayor fuerza, para que de nuevo vaya a visitarle en la penitenciaría. Las amenazas eran por teléfono, mensajes desde internet. La amenazó una y otra vez con publicar sus fotos y filmaciones que tenía en su poder.

La hermana

Cuando Pereira Colmán y López López tuvieron un control sobre la adolescente, también utilizaron a su hermana de 17 años. Ambas adolescentes, por separado y en reiteradas ocasiones ingresaron al penal burlando los controles, ya que en algunas ocasiones utilizaron la cédula de una vecina.

Tanto Pereira Colmán como López López, quienes estaban recluidos en la Penitenciaría de Tacumbú, en distintos pabellones contaban con comodidades y privilegios a diferencia de los demás internos del penal, por tratarse de personas religiosas y con ánimos de rehabilitación. Abel Pereira inclusive cursaba el tercer año de Derecho en la Universidad Autónoma.

Por falta de control del Pabellón número 4, tanto de los responsables administrativos del penal como los de la Iglesia Libertad, fue que ambos pudieron consumar los hechos deleznables.

La habitación

Las pequeñas eran ingresadas en una pequeña habitación, contigua a la capilla ubicada en el pabellón del sector oeste del penal. La habitación era usada para práctica de actos sexuales y de producción de las escenas pornográficas, como resultado de las coacciones y amenazas realizadas vía mensaje de texto a celulares, correos electrónicos, como también llamadas telefónicas por los acusados.

Abel Pereira Colmán y Feliciano López López fueron quienes de manera continua realizaron actos sexuales con las adolescentes, ya sea de manera conjunta o separada, señalaron en su fallos los jueces Juan Carlos Zárate, Gustavo Santander y María Ester Fleitas.

Al mismo tiempo tomaron fotografías e hicieron filmaciones de estos actos por medio de las amenazas que las víctimas recibían. Inclusive, la adolescente de 17 años fue seducida por vía internet en varias oportunidades desde las redes sociales con los distintos perfiles de Jorge Ariel Pereira Colmán creaba a su antojo. Es así que concertaron una cita en el penal de Tacumbú para liberar a su hermana de 15 años de las amenazas.

En el penal fue recibida por Abel quien la obligó a consumir bebida alcohólica en exceso. Luego fue sometida sexualmente de forma salvaje por Abel y López López, quienes se turnaron por la víctima. A su vez filmaban y fotografiaban todo.

La víctima, que estaba bajo los efectos del alcohol ofrecía nula resistencia, ya que estaba inconsciente.

cbenitez@abc.com.py

Fuente: ABC COLOR

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