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Europa vuelve a apostar por la energía nuclear

Europa vuelve a apostar por la energía nuclear

El gobierno británico dio luz verde ayer a la construcción de la central nuclear de Hinkley Point C, en el suroeste de Inglaterra. Se trata de la primera instalación de este tipo que se levanta en Reino Unido en 20 años. Asimismo, es la primera planta nueva en Europa occidental desde el desastre de Fukushima. Otros cuatro reactores se edifican en el continente.

Imagen computacional de la futura central nuclear

Fernando Fuentes

16 de septiembre del 2016 / 01:30 Hrs


Poniendo fin a semanas de incertidumbre que tensaron las relaciones con China y Francia y generaron dudas sobre la política de inversión de la primera ministra Theresa May, el gobierno británico aprobó ayer la construcción de la planta de energía nuclear de Hinkley Point C, en el suroeste de Inglaterra. Se trata de la primera instalación de este tipo que se construye en Reino Unido en 20 años, desde la de Sizewell B, que entró en funcionamiento en 1995. Asimismo, es la primera planta nueva en Europa occidental desde el desastre de la central nuclear japonesa de Fukushima, ocurrido en 2011, a consecuencia de un terremoto y posterior tsunami, y que hizo que Alemania renunciara definitivamente a la energía atómica.  

La construcción de la planta, que tendrá un costo de 18.000 millones de libras (US$ 23.800 millones), la llevará a cabo la compañía francesa de energía EDF, que pagará las dos terceras partes del proyecto, mientras que China, a través de la estatal China General Nuclear Power Group (CGN), aportará la tercera parte. EDF tiene un fuerte apoyo del  gobierno francés, que posee el 85% de la empresa.

“Después de una exhaustiva inspección del proyecto Hinkley Point C, y un acuerdo revisado con EDF, el gobierno ha decidido ir adelante con la construcción de la primera planta nuclear en una generación”, dijo el secretario de Estado británico de Energía y Empresas,  Greg Clark. 

“Es el primer pedido en Europa después de Fukushima”, comentó el secretario de  Estado de Industria francés, Christophe Siruque. “La decisión del gobierno británico de relanzar la construcción de Hinkley Point C significa el relanzamiento de la energía nuclear en Europa”, se  congratuló el presidente de EDF, Jean-Bernard Lévy. “Demuestra -agregó- el deseo de liderar el combate contra el cambio climático”. “Estamos muy contentos de la luz verde del gobierno británico”, aseguró, por  su parte, la empresa china CGN. 

La nueva planta, cuya construcción fue acordada bajo el gobierno del ahora ex primer ministro David Cameron, había sido blanco de las críticas de algunos expertos debido a su alto costo y las implicaciones de que este tipo de infraestructura sea construida por inversionistas extranjeros. La decisión de aceptar el aporte chino había sido adoptada durante la visita que hizo el Presidente de China, Xi Jinping, a Reino Unido en octubre del año pasado, mientras que la parti- cipación francesa fue aprobada por la junta de administración de EDF en julio pasado.

Sin embargo, el nuevo gobierno de Theresa May anunció a finales de julio que necesitaba un tiempo para “examinar cuidadosamente” el proyecto y se dio plazo hasta octubre. Según France Presse, la implicación china era vista como una amenaza a la seguridad británica por algunos sectores, pero, al mismo tiempo, Londres temía molestar a la segunda  economía mundial en un momento en que busca nuevos socios después de que los  británicos votaran a favor de abandonar la Unión Europea (UE). 

La firma estatal china ha mostrado interés por construir otras plantas de energía nuclear en Reino Unido, incluida una Bradwell, en Essex, en el sureste de Inglaterra. En Hinkley Point C se construirán dos reactores atómicos de la nueva tecnología francesa EPR desarrollada por el conglomerado estatal francés EDF-Areva. Los dos reactores de la nueva central británica cubrirán el 7% de las necesidades eléctricas del país que tiene actualmente 16 centrales nucleares activas.

De acuerdo con los datos de la WNA, hoy el 27% de la electricidad generada en la UE proviene de plantas atómicas, la mayoría de las cuales se concentra en Francia, donde más de dos tercios de su electricidad proviene de ese tipo de energía. Además, otros tres países que no integran la UE cuentan con plantas nucleares (Rusia, Ucrania y Suiza), las que generan un 17% de la electricidad del resto de Europa, aunque Suiza comunicó luego del desastre de Fukushima que apagaría sus centrales al 2034. Lo mismo hizo el gobierno alemán de Angela Merkel que anunció un “apagón nuclear” de todas sus centrales atómicas para antes de 2022.

La nueva planta británica, que debería entrar en funciones en 2025, se sumará así a los 128 reactores nucleares que se encontraban operativos hasta abril pasado en 14 países de la UE, según la World Nuclear Association (WNA) y a los 53 que existen en los demás países europeos que no integran el bloque. Además, a abril pasado, otros cuatro reactores se encontraban en construcción en Europa (dos en Eslovaquia, uno en Finlandia y otro en Francia). También hay 19 planificados, tanto en Reino Unido, República Checa, Bulgaria, Rumania, Polonia y Lituania.

En mayo pasado, el semanario alemán Der Spiegel reveló que a pesar de que países como Alemania han apostado por un “apagón nuclear”, la Comisión Europea (CE) está debatiendo sobre la posibilidad de promover la investigación atómica en Europa. 

El documento de la Comisión Europea al que tuvo acceso el medio alemán da cuenta que se propone estrechar la cooperación entre los 28 Estados miembros para la investigación, desarrollo, financiamiento y construcción de nuevos e innovadores reactores, más pequeños y seguros, que entrarían en funcionamiento en 2030.

Pero lo cierto es que el debate nuclear ha generado fuertes divisiones en el Viejo Continente. En España, por ejemplo, los proyectos nucleares no están del todo cerrados. Mientras el oficialista Partido Popular (PP) ha legislado durante los últimos cuatro años para conseguir que las centrales del país puedan prolongar su actividad más allá de los 40 años, una mayoría legislativa se muestra contraria a esa extensión, según da cuenta el diario El País.

A su vez, en Francia, surgió la idea por parte del gobierno socialista de François Hollande de prolongar la vida activa de las centrales nucleares 10 años más. Esto significaría que puedan operar durante 50 años. Treinta de los 58 reactores repartidos en 19 centrales galas tienen más de 30 años.

Los compromisos sobre reducción de emisiones de carbono acordados por los países de la UE representan una presión extra, ya que la energía nuclear tiene cero emisiones y permite  producir más electricidad que opciones como la energía eólica o solar. Sin embargo, tras el desastre de Fukushima esa opción enfrentó fuertes cuestionamientos. Incluso el último informe de la Comisión Europea sobre la situación de la energía nuclear en Europa, publicado en abril pasado, prevía una caída en las plantas nucleares al 2025 y luego una nivelación al 2050 como parte de la estrategia energética de la unión. Sin embargo, la nueva central que se construirá en Reino Unido plantea un cambio en ese escenario.

Fuente: La Tercera

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