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Economia y Finanzas

La industrialización, un sueño eterno

DEL EDITOR AL LECTOR

POR ALCADIO OÑA

25/01/13

Cuesta encontrar, aún entre los datos oficiales, algo que confirme el proceso de reindustrialización que el pregón oficial repite como una letanía. Las estadísticas del INDEC revelan que hoy la participación del sector en el PBI es del 16%, dos puntos menos, por ejemplo, que en 1994 y 1998 y dos y medio debajo de 1993.

Eso ya manifiesta una pérdida de peso relativo en el Producto Bruto y un retroceso respecto de los años 90, que no fueron precisamente un modelo de protección a la actividad manufacturera. Evidente: durante la era K la industria creció, pero menos que otros sectores.

El empleo fabril es, por definición, bien remunerado, representa trabajo calificado y está protegido por las normas laborales y sociales. Pero, otra vez, ciertas comparaciones no ayudan al discurso oficial.

En 2003, cuando el país salía de la gran crisis, el empleo en la industria representaba un 18% de todo el personal ocupado en blanco. Anduvo por el 17,6% en diciembre de 2007 y retrocedió al 16,6% en junio de 2012. En este caso, los números son de la AFIP.

Más sobre lo mismo. Entre diciembre 2007 y junio de 2012 la ocupación creció 16,2%; en la industria, apenas 9,5%. Traducido: varios pasos atrás durante la propia era kirchnerista.

Otro relato que acompaña al de la épica reindustrializadora es el de la sustitución de importaciones. En principio, lo que hubo desde fines de 2011 fue un drástico freno al ingreso de máquinas, bienes y piezas, así fuesen esenciales para el ciclo productivo.

Igual a menos inversión.

Y no hay manera de considerar a estas medidas como una política de sustitución de importaciones: sencillamente, porque vinieron dictadas por la urgencia de divisas y la necesidad de destinar las que había a otros fines.

Un ejemplo clarito: dólares imprescindibles para tapar los agujeros de la estructura energética con gas natural y licuado, combustibles y hasta electricidad, caros y traidos desde afuera. Las cifras del INDEC cuentan que a partir de 2011 el balance comercial sectorial pegó un vuelco rotundo: el año pasado cerró con un rojo de US$ 2.738 millones. Y va para más, si en 2013 la economía se recupera.

Por aquí, ninguna sustitución de importaciones.

Una mirada al intercambio comercial de bienes industriales sacude hace tiempo al mismo relato oficial. Pese a la batería de trabas, en 2012 el saldo arrojó un déficit de US$ 24.000 millones: notoriamente, dependencia del exterior.

Encima, el año pasado se quebró unatendencia que corría casi sin pausa desde 2003: la industria cayó 1,2% y entró en recesión (Ver: El INDEC admite que la industria cayó por primera vez en 10 años).

Y un relevamiento del INDEC, hecho en diciembre entre empresarios del sector, reveló que el 60% no planea inversiones nuevas en 2013 y menos del 10% dice lo contrario.

Ahora, se trata del futuro.

 

Fuente: Clarin

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