Resistencia Huemul
Contacto Suscripción

Economia y Finanzas

El retraso cambiario acentúa la sojadependencia

El modelo exportador se asemeja al que estuvo vigente entre 1880 y 1930 si se reemplaza ganadería por soja y Gran Bretaña por China. Su complemento necesario es un Estado asistencial que se haga cargo del excedente de la fuerza de trabajo que no encuentra ocupación en el sector privado.

POR VÍCTOR BEKER EX DIRECTOR DE ESTADISTICAS DEL INDEC. DIRECTOR DEL CENTRO DE ESTUDIOS DE LA NUEVA ECONOMIA, UB. PROFESOR TITULAR CONSULTO, UBA

26/09/12

El proyecto de presupuesto elevado por el Poder Ejecutivo al Congreso de la Nación contempla una proyección de la cotización del dólar para 2013 de $5,10 en promedio . Esto implica una devaluación anual de alrededor del 13% , o sea, bastante inferior al ritmo de aumento de la mayoría de los componentes del costo de las empresas. Por tanto, se acentuará el retraso cambiario para la mayoría de las exportaciones manufactureras de origen industrial .

Esto implica que se profundizará el rumbo iniciado en 2009, cuando se decidió empezar a utilizar el tipo de cambio como ancla para evitar un desborde inflacionario. Se optó así por apelar al mismo instrumento empleado en su momento por José Alfredo Martínez de Hoz con su tristemente célebre tablita o, en forma más drástica, por Domingo Cavallo en los noventa con el tipo de cambio fijo de la convertibilidad. Sabemos cómo terminaron ambos experimentos.

Sin embargo, el retraso en el tipo de cambio no se refleja por ahora en la balanza comercial, la cual sigue arrojando guarismos positivos. Ello se debe, por un lado, a que el incremento en el precio de las commodities agropecuarias, en especial la soja, permite que estos productos sigan siendo rentables y, por el otro, a las restricciones cuantitativas a las importaciones que limitan su volumen. Pese a la sequía que afectó a la cosecha y las exportaciones de soja, el total de exportaciones de productos primarios más las manufacturas de origen agropecuario representaron un 57% del total exportado en enero-julio de 2012.

Es que el cultivo del supuesto ¨yuyo¨ tuvo una expansión vertiginosa en estos últimos 9 años.

La superficie sembrada con soja, que era de 12,6 millones de has en 2002, llegó a 18,9 millones de has en 2011. Millones de hectáreas cultivadas con trigo y maíz o dedicadas a la ganadería fueron transferidas a este cultivo. La política oficial de represión a los precios de aquellos productos generó este espectacular traspaso. Merced a ello, Argentina se convirtió en un país sojadependiente.

El complejo sojero por sí solo aporta unos 20.000 millones de dólares al año en exportaciones, un 25% del total. Entre las manufacturas industriales sólo se destaca el complejo automotor, con un aporte de unos 10.000 millones de dólares.

Mientras se mantenga el ciclo alcista de los productos agropecuarios, el retraso cambiario no tendrá un efecto significativo sobre las exportaciones argentinas. Pero irá haciendo desaparecer a las exportaciones de origen industrial . El destino de la actividad industrial será prioritariamente el mercado interno, el cual será protegido por barreras cada vez más altas a las importaciones.

Lamentablemente, el sector agropecuario no es hoy un demandante significativo de mano de obra; la industria -condenada al mercadointernismo- tampoco lo será.

Por tanto, este modelo sojadependiente requiere de un Estado que se haga cargo de la creciente oferta laboral que no encuentra empleo en el sector privado.

Se estima que ya hay unas 13 millones de personas cuyos ingresos dependen del Estado sea en forma de sueldos, jubilaciones, asignación universal por hijo, etc.

El modelo monoproductor exportador se asemeja al que estuvo vigente entre 1880 y 1930 si se reemplaza ganadería por soja y Gran Bretaña por China. Pero en aquel entonces el sector agropecuario era mano de obra intensivo; en cambio, actualmente no lo es. Por eso su complemento necesario es un Estado asistencial que se haga cargo del excedente de la fuerza de trabajo que no encuentra ocupación en el sector privado .

Y este Estado requiere de crecientes recursos para hacer frente a su rol de garante del ingreso de última instancia para un sector cada vez mayor de la población.

No es ni más ni menos lo que ocurre en muchas de las provincias argentinas donde una minoría trabaja en alguna actividad extractiva y el resto de la población depende del Estado. Sólo que ahora ese modelo se está trasladando al ámbito del país.

Una devaluación sólo agravaría las cosas al acelerar el ritmo inflacionario : la única forma de evitar que se profundice el deterioro del tipo de cambio real es a través de una sostenida disminución en el ritmo de aumento de los precios. Como hubiera dicho Bill Clinton: ¡es la inflación!

 

Fuente: Clarin

Buscar en el sitio Buscar en el sitio

Más notas

©2011 - www.resistenciahuemul.com.ar - Todos los derechos reservados