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Economia y Finanzas

El boom de los salones de belleza llega con una salida laboral para las mujeres

Tendencia. Respecto del año pasado, en lo que va de 2012 crecieron un 30% los pedidos para abrir locales de cosmética; la mayor demanda corresponde a los cursos de maquillaje profesional

Lunes 17 de septiembre de 2012 | Publicado en edición impresa

Por Julieta Paci | LA NACION

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Los estudios de belleza, el nuevo lugar de reunión para comprar productos y aprender a maquillarse. Foto: Maxie Amena

En los años 80, cuando el delivery todavía era una excentricidad, las rotiserías hicieron furor. Ya en los 90, el éxito súbito le correspondió a los parripollos y los videoclubes. Hoy, en el siglo XXI, el boom urbano les corresponde al lápiz labial, el rubor y el rímel, quienes decidieron adueñarse de los rincones porteños para hacer honor a la belleza.

Según datos de la Agencia Gubernamental de Control (AGC) de la Ciudad, los pedidos de habilitaciones para el rubro que figura como salones de belleza -en el cual se encuentran inscriptos los centros de estética, camas solares y espacios dedicados al maquillaje- crecieron un 30% con respecto al año pasado, y se calcula que, actualmente, hay más de 1000 en la Capital.

En la misma línea de este auge, aparece otro dato: los hogares argentinos invierten un 10% más en artículos de cosmética que en productos de limpieza y, del total de esa inversión, el 38% lo representan las cremas corporales y faciales, junto a las fragancias y a los maquillajes, según determinó Kantar Worldpanel, una consultora especializada en consumo.

"Yo soy de ésas que gastan más en belleza que en limpieza", confiesa, entre risas, Martina Frers, de 24 años, que vive en el barrio de Recoleta, mientras termina su clase de automaquillaje para el día y la noche. La modalidad pisa fuerte en los estudios donde, además de ofrecer el servicio de maquillaje y vender productos, se dictan cursos.

Un efecto del corralito

Para Florencia Hitta, supervisora de Poli Make up Studio & Store, que abrió la primera de sus tiendas en 2002, todo comenzó durante la crisis de 2001. En esa época, dijo, con el dólar disparado, los artículos importados no ingresaban en el país, y las empresas nacionales comenzaron a investigar el mercado local para desarrollar su propia línea de cosméticos.

En la misma línea de las palabras de Hitta, un estudio de las universidades norteamericanas de Texas, Arizona y Minnesota descubrió que las mujeres compran más productos de belleza cuando hay recesión económica. La tendencia se llama "efecto labial".

El artículo incluye cinco investigaciones que comprueban la hipótesis y demuestra que, en los últimos 20 años, la mujer tendió a administrar sus gastos en épocas difíciles para adquirir cosméticos, cremas y fragancias, y así verse más bonita y sentirse mejor.

Quizá sea por eso que, sentada en su local del microcentro, rodeada de espejos que reflejan un centenar de sombras, bases y rubores, Silvana Bustos asegura que, en los últimos dos años, se produjo la gran explosión de este rubro en la ciudad. "Actualmente, las mujeres están muy estresadas por sus trabajos y la vorágine de la vida diaria, por eso hoy más que nunca quieren verse bien y mimarse un rato", sostuvo.

Los cursos

Paz Maldonado, dueña de Beauty Faces, ubicada en la zona de Palermo Hollywood, explica que cada vez son más las mujeres que se acercan al salón interesadas en tomar sus cursos. Los hay de dos tipos.

Por un lado, los individuales de automaquillaje (de $ 200 en adelante). Constan de entre uno y cuatro encuentros en los que se enseña a maquillarse para el día, la noche y una fiesta, con distintas técnicas.

Por otro lado, los cursos profesionales que se dictan en forma grupal. Estos duran 13 meses (desde $ 400 por mes), y en ellos se aprende a maquillar para eventos sociales, desfiles, medios gráficos, televisión y teatro.

Bustos asegura que los cursos, a los que asisten clientas de entre 20 y 55 años, se convirtieron en un boom. "Entre 2010 y 2012, se duplicó la demanda de los cursos para profesionalizarse y se triplicó la de los de automaquillaje. Las mujeres que toman los más largos buscan una salida laboral rápida, que sea redituable y, a su vez, les permita disfrutar. Mientras que las otras quieren divertirse, relajarse y aprender distintas maneras de arreglarse en su casa", detalló.

"Lo que yo quiero es poder estar linda durante todo el día y parecerme un poquito más a las chicas que salen en las revistas", dice Mercedes Somosierra, una abogada de 35 años, que, cansada de retocarse por su cuenta sin saber mucho sobre el tema, decidió tomar clases para no tener que preguntarle al espejo quién es la más linda.

Más labial, menos jabón

Una consultora estudió los hábitos de compra

Gastos comparados
Los hogares argentinos invierten un 10% más en artículos de cosmética que en productos de limpieza. De la inversión en belleza, el 38% va a cremas corporales y faciales, fragancias y maquillajes.

Cursos personales
Por $ 200 se puede tomar clases de automaquillaje, que enseñan a "lookearse" para el día, la noche y una fiesta.

Cursos profesionales
A partir de $ 400, se dictan clases de maquillaje profesional para eventos sociales, desfiles, televisión, teatro o fotos en medios gráficos.

 

Fuente: La Nacion

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