Historia Argentina

Derrotero del progreso

Derrotero del progreso

Pocos lugares en la ciudad dejan una mezcla de emoción y esperanza como el Museo de la Industria. Un espacio vivo, donde cada pieza es una anécdota del pasado reciente, del que los mayores fueron protagonistas y aportan vivencias en una recreación de la historia.

CÓRDOBA 26/01/2015

Por Sebastián Zapata*

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Argentina tuvo una industria nacional que iba a la par de las grandes potencias. En plena Segunda Guerra Mundial la Fábrica de Aviones ocupó el quinto lugar en producción, con algunas piezas que marcaron verdaderos récords como el Pulqui, primer avión a reacción en América y segundo récord de velocidad; el Guaraní, primera nave del hemisferio sur en cruzar el Atlántico; el Pucará que se lució en prestancia ante el conflicto de Malvinas; entre muchos otros.

El Museo de la Industria invita a recordar el desarrollo del Iame (Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado) que, de la mano del brigadier Juan Ignacio San Martín, sumó a la producción aeronáutica las fábricas de mecánica donde se hicieron automóviles como el Rastrojero, creado para el campo y caminos secundarios “para andar entre los rastrojos”, y el Institec, también llamado Justicialista, pensado como el auto del pueblo con una notable connotación política. Con el derrocamiento del general Juan Perón en 1955, su nombre fue cambiado por el de “Graciela”.

También la moto Puma, que nació en el seno de la fábrica de aviones y sus obreros fueros los primeros usuarios y promotores. La Pumarola, popularizada por los personajes de Hortensia Negrazón y Chaveta, que llegó a ser un ícono nacional con su recordada primera serie a pedales, también tiene su espacio en el Museo de la Industria.

Del mismo modo, en el recorrido se encuentra el tractor Pampa, rústico como pocos, iniciador de los cultivos intensivos en la Argentina y que, con su característico sonido que despertaba a toda la gauchada desde temprano, prácticamente reemplazó al caballo.

El tractor fue presentado frente al Obelisco de Buenos Aires y se lo hizo funcionar durante dos días para tener una entrada triunfal a través del Arco de Córdoba. Es una de las piezas del museo que más anécdotas recoge de parte de los visitantes.

Todos los productos surgidos desde el Iame fueron fundamentales para la industria argentina, pero sobre todo se reconoce la formación de grandes ingenieros y trabajadores que promovieron la industria, incluso en empresas extranjeras, y generaron una cultura del trabajo.

Ala volante 

Una curiosidad del museo es la presencia del Clen Antú, o Rayo de Sol en lengua mapuche. Se trata de un aeroplano creado por el alemán Reimar Horten que eligió estas tierras luego de dejar un importante legado en su país.

Aquí creó una serie de alas volantes distintas de los aeroplanos convencionales por la aerodinámica y la capacidad de continuar remontando vuelo una vez llevado a cierta altura. El Clen Antú fue el primer móvil aéreo sin motor que cruzó la cordillera de los Andes, a 4.000 metros sobre el nivel del mar, y registró un récord en tiempo de vuelo hace más de 50 años.

Reliquia de la industria local 

Tener al famoso Papa Móvil entre las estrellas del museo es un elemento que despierta muchas emociones. ¿Quién no recuerda la presencia de Juan Pablo II cuando atravesó la avenida Monseñor Pablo Cabrera o circuló por la avenida Hipólito Yrigoyen frente al Arzobispado de Córdoba, en 1987?

Construido en la planta de Santa Isabel, con una mecánica especial y una cúpula antibalas que respetaba las condiciones de seguridad de ese momento, atentos a los atentados perpetrados contra el pontífice. 

El Papamóvil recorrió Córdoba, Buenos Aires, Tucumán, Río de Janeiro y otras ciudades de Sudamérica.

Por qué Graciela

El nombre Justicialista remitía al gobierno del general Juan Perón y la Revolución Libertadora, gestada el 16 de septiembre de 1955, tuvo como propuesta principal cambiar, desarmar o poner fin a una serie de proyectos que se llevaban a cabo desde hacía muchos años. 

El sedán Institec, que incluso salía con el escudo del partido Justicialista, tenía en esos años un auge inédito, por lo que hubiese costado sacarlo del mercado. Es así como se decidió cambiarle el nombre.

Las nuevas autoridades, atentas a la necesidad de generar simpatías de usuarios y obsecuentes, lo llamaron Graciela en honor a la hija del ingeniero Álvaro Alsogaray, nuevo director del llamado Iame.

Lo que hay que saber 

Dónde. Libertad 1130 barrio General Paz.

Cuándo. De lunes a viernes de 9 a 13 y sábados de 10 a 13.30.

Visitas. Durante las vacaciones de verano el Museo de la Industria abre de martes a viernes de 9 a 14 y sábados y domingos de 9 a 19.

Visitas guiadas. Sábados y domingos desde las 15. Se ingresa a la Casa Giratoria y al museo. La casa sólo se visita con guía. 

Tarifas: visita guiada $ 15 adultos y $ 10 menores.

Cómo ir. Ómnibus 60 62 63, Trolebús B y C. entre otros.

Informes. Teléfono (0351) 434-1613. E-mail: museodelaindustria@hotmail.com

Facebook: www.facebook.com/museodelaindustria

* Especial

Más información

Fuente: La Voz

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