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Historia Argentina

Un tema espinoso para cultores del relato oficial

POR CEFERINO REATO

19/12/12

El fallo de la Sala Segunda de la Cámara Federal que reabre la investigación del asesinato de José Rucci es singular y relevante por varios motivos. En primer lugar, esta Sala confirma así su independencia del Gobierno en un tema espinoso para el relato oficial, que ubica a Rucci, secretario general de la CGT, en el "eje del mal", como un "burócrata sindical" que fue "ajusticiado" al igual que otro "traidor": Augusto Vandor. Este "eje del mal" enfrenta en ese relato mítico al "eje del bien", encabezado por los jóvenes setentistas de quienes los Kirchner se vienen reivindicando últimamente como los virtuosos herederos.

Además, la Sala ordena al juez Ariel Lijo que "profundice" la línea de investigación que señala a Montoneros como los autores de ese asesinato. Y que haga lugar al pedido de los familiares de la víctima y cite a los testigos propuestos, como el ex jefe de Montoneros, Mario Firmenich, que vive en Barcelona, pero también a Roberto Perdía; Fernando Vaca Narvaja, flamante ministro en Río Negro; el legislador porteño Juan Carlos Dante Gullo, y Horacio González, director de la Biblioteca Nacional , que luego se abrió de Montoneros disgustado por la muerte del líder sindical.

En agosto, cuando decidió archivar la causa, Lijo ya había llegado a la conclusión de que todos los indicios apuntaban a la autoría de Montoneros en el marco de una disputa de poder con el general Perón. Por ese motivo, porque había sido cometido por la guerrilla, concluyó que no valía la pena seguir investigando ya que la Corte Suprema, a tono con el Gobierno, sostenía que se trataba de delitos comunes ; no eran delitos de lesa humanidad y ya habían prescripto por el paso del tiempo. Según este enfoque, solo podían ser investigados los delitos cometidos desde el aparato estatal .

Pero ahora la Cámara le dice a Lijo que su decisión de agosto fue apresurada y que, más que preocuparse en descartar hipótesis alternativas, debe concentrarse en la autoría de Montoneros y en investigar si los autores materiales e intelectuales contaron con algún tipo de colaboración de la Gobernación de Buenos Aires, que en la fecha del ataque, 25 de septiembre de 1973, era encabezada por Oscar Bidegain, un aliado de Montoneros. De hecho, la guerrilla peronista tenía una fuerte presencia en el aparato estatal bonaerense y contaba con el respaldo de tres personas muy influyentes: la esposa y las dos hijas de Bidegain. De esta manera, como en el tema de los testigos ex montoneros, Lijo cuenta ahora con una orden de la Cámara que también es un aval para encarar otra arista interesante de esta investigación: la relación entre los atacantes y funcionarios de Bidegain. Algo había intentado cuando esta causa llevaba alguna fuerza, a principios de 2009, al pedirle a Daniel Scioli un organigrama del gobierno bonaerense en 1973. Hasta donde se sabe, Scioli nunca respondió. Pero eran otros tiempos políticos, no sólo para Scioli sino también para la Justicia y su relación con el Gobierno.

 

Fuente: Clarin

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