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Agro argentino II

Un reparto equitativo

Un reparto equitativo

Todo indica que otros cientos de millones de kilos quedarán este año en las plantas sin cosechar. La mejora cambiaria llegó hasta el 85% interanual. Este nuevo escenario favorece el posicionamiento del sector exportador. Sin embargo continúa faltando el "puente financiero" en la región para poder levantar la cosecha de los productores.

Sábado 30 Ene 2016 | 0:07

Por Javier Lojo jlojo@rionegro.com.ar

Las señales siguen sin aparecer. Los grandes exportadores de frutas frescas no muestran grandes expectativas para la presente temporada y por ello frenaron sensiblemente sus compras de peras y manzanas a terceros. Los pequeños y medianos galpones de empaque, que tradicionalmente absorbían importantes volúmenes de pomáceas de productores, carecen de financiamiento para poner en marcha sus establecimientos, situación que también conspira contra la compra de fruta a chacareros.

La ayuda de Nación, como históricamente ocurrió, llega tarde e incompleta. Las provincias de Río Negro y Neuquén, con los problemas presupuestarios que arrastran, poco pueden aportar para poder poner un punto de inflexión a esta nueva crisis.

Todo indica que, tal como ocurrió la pasada temporada, otros cientos de millones de kilos quedarán este año en las plantas sin poder ser cosechados.

Sin embargo, desde el punto de vista comercial la situación marca este año sus diferencias respecto del anterior.

• El reacomodamiento de los precios relativos, producto de la unificación cambiaria, la eliminación de las retenciones y la puesta en marcha de los reembolsos a las exportaciones por puertos patagónicos, ha generado una mejora en la competitividad cambiaria hacia afuera y una disminución de costos hacia el interior de la actividad.

La mejora real en el tipo de cambio permite a las exportaciones frutícolas ingresar con precios en dólares mucho más competitivos en los mercados internacionales respecto del año anterior. Tomando en cuenta las ventas de frutas que salen por el Puerto de San Antonio, este beneficio cambiario fue cercano al 85% interanual. Los empresarios que esta temporada coloquen sus ventas por esta vía percibirán un dólar superior a los 15 pesos. Para el resto de las exportaciones regionales la mejora de competitividad sobre la paridad cambiaria se ubicó por encima del 70%, siempre tomando como referencia los valores actuales que presenta el dólar en el mercado y los que se pagaban para esta misma fecha del año anterior. La diferencia entre uno y otro destino está en el 7% adicional percibido por reembolsos.

La baja de costos internos está dada fundamentalmente por el aumento que registraron los salarios en esta última paritaria, que son los que van a regir para la presente cosecha y que crecieron muy por debajo del salto cambiario mencionado párrafos arriba. Teniendo en cuenta que la fruticultura regional es una actividad de mano de obra intensiva, la relación de precios relativos para este caso específico (salarios/dólar) sin dudas terminó por favorecer a la actividad privada, que venía sufriendo una ecuación inversa desde el 2008.

La otra rama que impacta sobre los costos de la fruticultura son los insumos utilizados para los trabajos culturales y la cosecha. Los que están relacionados con la importación (agroquímicos, feromonas, etc.) cotizan en dólares y deberán pagar hoy una paridad de 14 pesos por unidad. Aquellos insumos que están ligados al mercado interno, como es el caso del gasoil, tendrán una mejora relativa importante a la hora de determinar esta nueva ecuación de precios.

• En relación al comportamiento que se espera de los mercados, el escenario se presenta con bastantes disparidades. En principio habría que dividir en dos destinos troncales nuestra oferta en fresco. Una es la que se referencia con los mercados de ultramar y otra que se concentra en Brasil y el mercado local.

Sobre la primera, se pueden anticipar otros tres escenarios bien definidos al día de hoy. Existen buenas expectativas sobre Estados Unidos, con precios y demanda firmes, lo que permitirá obtener importantes retornos para todo el sistema.

Por otra parte están los países de Europa que muestran precios similares (e inclusive algo mayores en euros a los del año pasado) pero con ventas menos fluidas. Esto se ve fundamentalmente en las peras que hoy a Italia le cuesta colocar en las góndolas. En relación a la paridad del euro con el dólar, esta se ubica hoy un 3% abajo respecto de enero del año pasado. Un dato no del todo bueno para el exportador en fresco.

El tercer escenario se concentra en Rusia. La situación aquí es complicada para nuestra oferta exportable. En primer lugar hay que señalar que el rublo continúa devaluándose producto de la baja del precio que registra el crudo en el mercado internacional y el freno que esto implica sobre la economía del gigante euroasiático. Esta semana la moneda rusa llegó a perforar los 80 rublos por dólar mostrando una caída interanual cercana al 20%, aunque hay que señalar que entre abril y agosto del año pasado la paridad promedio se ubicó en torno a los 50 rublos por dólar. La desaceleración económica que registra Rusia y las negativas expectativas proyectadas para este año sobre su desarrollo abren dos frentes para los exportadores que orientan su fruta hacia ese destino: una menor demanda por parte del consumidor, que puede implicar una caída de precios a partir de febrero que es cuando ingresa la oferta proveniente del hemisferio sur, y los posibles problemas de pago de los importadores a la hora de prometer un valor por la caja de fruta que luego no sería convalidado por el mercado. Sobre el mercado ruso también hay que evaluar, en este escenario, que existirán serias dificultades para la colocación de fruta de segunda y tercera categoría, que es cerca del 80% de la oferta exportable que anualmente ingresa a San Petersburgo desde el Valle. Sin dudas, hoy la mayor parte de las miradas de los empresarios están puestas en este cuello de botella.

Otro escenario es el de Brasil, principal destino de la fruta valletana al exterior. El año pasado sumaron cerca de 150.000 las toneladas exportadas hacia las góndolas de los supermercados del vecino país. Para esta temporada se esperan serias complicaciones comerciales. Por un lado, los números de la gestión de Dilma Rousseff parecen no arrancar y las proyecciones para este año indican que la economía no crecerá. Esto sin dudas impactará sobre el consumo de frutas. Si bien es la última parte del año la de mayor potencial comercial para el Valle respecto de este destino, especialistas anticipan que no hay visos de cambio en la economía del vecino país a partir de julio. El segundo punto con Brasil es la sanidad de nuestros montes. Días atrás el secretario de Fruticultura de Río Negro, Alberto Diomedi, adelantó con alto grado de preocupación que entre un 35 y 40% de las chacras del Valle estaban en estado de semiabandono producto de la crisis económico-financiera que atraviesa la actividad.

Los datos dados a conocer por el funcionario develaron los problemas sanitarios que deberá enfrentar la región en esta temporada, teniendo en cuenta la relación lineal que existe entre la falta de trabajos culturales en las chacras y la presencia de carpocapsa en la región.

En lo que se refiere al mercado interno, la situación no es mejor. A los problemas económicos que enfrenta la administración Macri hay que sumarle que los efectos de la devaluación difícilmente se trasladen 100% a precios.

Esto quiere decir que la opción comercial en el mercado local, sobre la que muchas exportadoras habían tomado posición en los últimos años, dejará paso a la venta en los mercados externos que sí se vio favorecida por la reciente devaluación y el reacomodamiento de los precios relativos.

Teniendo en cuenta este breve resumen sobre los mercados, queda definir en qué consiste nuestra oferta para este año. Aquí nos encontramos con un nuevo problema. Todo indica que este año el Valle contará con un volumen menor de fruta para poder comercializar en fresco, respecto del histórico de las últimas cinco temporadas. A esto hay que sumarle que es poca la fruta que hoy presenta calidad en los montes, lo que terminará afectando los retornos globales del sistema.

Pero las apreciaciones sobre la oferta local son tan sólo sensaciones. Desde la Secretaría de Fruticultura de Río Negro no existe estadística alguna como para poder saber verdaderamente en qué posición se encuentra la actividad para enfrentar la temporada y cuáles son las alternativas para su oferta. Cualquiera de nuestros competidores del hemisferio sur y del norte cuenta como mínimo con estimaciones de producción, volúmenes destinados al mercado en fresco, costos de producción, stock de fruta en frío de los mercados claves, evolución de los volúmenes comercializados en cada uno de los destinos donde luego aparecerá nuestra fruta y muchos datos más. La Provincia, en este sentido, falló. Hoy es cuando más se necesita contar con estadística oficial para poder defender al que menos tiene.

Fuente: Diario Rio Negro

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