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Educacion y Cultura

En Salta hay más de 30 mil personas que no saben leer ni escribir

El índice de analfabetismo en la provincia se ubica por encima de la media nacional. La mayoría se concentra en San Martín, Orán y Anta.

13 de julio de 2013.

Salta

JERÓNIMO BALUT

En la zonas rurales es donde el analfabetismo se presenta con mayor fuerza. Y Salta no es la excepción. Esta condición tiene una estrecha relación con la pobreza y la marginación. Quienes se encuentran dentro de ese segmento son personas que no tienen la posibilidad de reconocer sus derechos laborales y civiles ni tampoco la libertad suficiente para desenvolverse por sí mismas.

Están presos del ejercicio más pleno de sus derechos y obligaciones. Su condición los excluye del mercado laboral registrado y de muchas prácticas sociales. De este tipo de personas, en Salta hay más de 30.000 y la mayoría se concentra en las zonas rurales, particularmente en los departamentos de San Martín, Orán y Anta. En virtud de ello es que el Registro Nacional de Trabajadores Rurales de Argentina (Renatea) lanzó el programa "Yo Sí Puedo", a través del cual pretende alfabetizar a la mayor cantidad posible de campesinos salteños que no saben leer. La iniciativa parte de un acuerdo de la Nación con las delegaciones de Renatea en las provincias.

La titular de ese organismo en Salta, la exministra Nora Giménez, sostuvo que "los índices de analfabetismo en Salta se encuentran por encima de la media nacional. Los datos no son alentadores, pero hay mucho para hacer". Según la delegación de Renatea en Salta, el total de trabajadores rurales registrados asciende a 60.000. Es uno de los sectores donde mayor índice de informalidad laboral existe y entre éstos la cantidad de personas analfabetas es alta. "Hoy muchos campesinos firman las libretas colocando su huella digital porque no saben escribir sus nombres. Esto representa una traba porque no podemos implementar planes de capacitación en derechos o en otras materias que los benefician", manifestó Giménez. La funcionaria agregó que "hay trabajadores que no conocen bien sus derechos y por eso no pueden detectar excesos de parte de los empleadores".

La metodología

El convenio firmado por Renatea para que se implemente la campaña de alfabetización surge a raíz de que los programas que desarrolla el Ministerio de Educación de la Nación para alfabetizar a los trabajadores rurales tienen un plazo de duración de 7 meses. Pero la mayoría de los campesinos en Salta son trabajadores golondrina, de modo que rotan de lugar cada cuatro meses y no llegan a terminar los cursos. Por eso se escogió el programa Yo Sí Puedo, que es un método flexible basado en un sistema de aprendizaje que consiste en asociar un número que el analfabeto conoce y una letra que no conoce. Esto va acompañado de un material audiovisual y de una cartilla. Roberto Gil Martínez, cubano e importador del programa, sostuvo que "muchos aprenden en poco tiempo. Son 65 clases y como promedio dura 3 meses. Es increíble cómo aprenden a leer y escribir".

Exclusión y marginación, consecuencias del analfabetismo

La conmoción que generó el caso de la niña de Joaquín V. González, que fue violada y asesinada en mayo, no reveló nada nuevo en cuanto a las condiciones en las que viven los pobladores rurales en distintos puntos de la provincia.

Judith Palma se llamaba la niña. Sus padres, Fabián y Antonia, son analfabetos. El primero solo aprendió a firmar, en tanto que su mujer no pudo aprender siquiera eso.

Cuando El Tribuno llegó a la localidad de J. V. González, con el fin de entrevistar a los padres de la menor asesinada, Fabián lanzó un mensaje: "Jamás pasó por mi mente lo importante que es saber leer y escribir, hasta que la desgracia tocó mi puerta. Con todo el dolor del momento tuve que aceptar mi realidad y la de mi esposa. Ni siquiera sabemos qué denunciamos, absolutamente nada pudimos leer".

La pobreza tiene una relación directa con el analfabetismo. La fuerte necesidad de trabajar desde niño para sobrevivir provoca la deserción escolar desde los primeros niveles. Más aún en las localidades donde el trabajo infantil está fuertemente presente.

Los padres de Judith, como bien lo expresaron, están atados. No pueden leer los expedientes ni tampoco expresarse como quisieran ante un hecho de semejante injusticia.

Los números relevados por organismos oficiales indican que como los padres de Judith, hay miles de personas; al menos 30.367, conforme lo indica el último censo realizado en 2010.

En Anta llegan a 2.778 los analfabetos, mientras que entre los departamentos de San Martín y Orán superan los 10.000.

La capital salteña tiene casi 6.000 personas que no leen ni escriben, números que sorprenden.

 

Fuente: El Tribuno

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