Humor politico

Balas de humor contra el Ejército Islámico

Balas de humor contra el Ejército Islámico

Parodias de los fanáticos religiosos se multiplican en las redes sociales en árabe. También han surgido comedias de TV corrosivas como Selfie, creada por el actor Nasser al Qasabi, y el personaje Isis Chan, que pelea contra el extremismo en Google.

El actor Nasser al Qasabi es el creador de

CIUDAD EQUIS 06/08/2015 13:56

Por Edgardo Litvinoff

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En el video casero se ve a unos milicianos del Ejército Islámico (EI) –barbudos y desaliñados, con su típica vestimenta negra– conversando al lado de un jeep. Se niegan a invadir Líbano porque el sistema político de ese país es demasiado complejo: “No sabríamos a quién derrocar”, se quejan. La parodia que llevan a cabo los palestinos Ibrahim Raba e Ibrahem Nabeel se volvió viral en YouTube.

Las burlas contra el extremismo o la sátira como forma de ejercitar la tolerancia no son nuevos. Ya lo hacían los griegos con Aristófanes en los siglos V-IV a.C. De ahí hasta estos días, hubo un largo trecho.

Vaya si lo sabrán los sobrevivientes de la revista francesa Charlie Hebdo, expertos en reírse de la religión y sus fanatismos. Ese trabajo les costó 12 vidas como consecuencia del ataque terrorista que sufrieron en enero pasado por parte de extremistas islámicos.

Como efecto colateral, aquel episodio volvió a poner en discusión los límites del humor cuando de devociones divinas se trata: ¿es lícito tomarse en broma la religión? ¿Cuál sí y cuál no? ¿Libertad de expresión o incitación al odio?

El debate continúa, pero en los últimos meses asomó un escenario distinto. Cuando Charlie Hebdo se burla del islam y del radicalismo integrista, es visto por muchos como un ataque de Occidente hacia otra cultura. Pero... ¿qué pasa si la risa proviene, esta vez, de la propia sociedad árabe?

Expresiones como las de Ibrahim Raba e Ibrahem Nabeel se multiplican en las redes sociales en árabe, y renuevan el eje de la discusión sobre cómo nos reímos, y de quién.

El apóstata saudí

Parece una tarea difícil asociar los términos “humor” e “Isis” (por sus siglas en inglés: Ejército Islámico de Iraq y el Levante, EI), que alude automáticamente a violaciones y torturas masivas, a videos de decapitaciones y a gente quemada viva.

Nasser al Qasabi encontró un camino para hacerlo a través de la comedia. Con su serie Selfie, el autor y actor puso patas para arriba la solemnidad y no sólo ridiculiza al Isis, sino que se atreve a tomarse en broma actitudes del mundillo clerical islámico.

Selfie es una producción de la Middle East Broadcasting Center, uno de los canales más importantes de Arabia Saudita.

La monarquía de ese país es férrea defensora de la sharia (ley) islámica, pero, claro, no del Ejército Islámico.

Al Qasabi le da forma a un personaje que abandona el mundo de la música para convertirse en clérigo, y termina envuelto en el mundo del Isis. Allí transcurren gags desopilantes que sirven para mofarse de las costumbres de los combatientes, de sus argumentos para matar y hasta de la “Yihad sexual” con la cual los terroristas se “purifican” de noche tras asesinar a mansalva durante el día.

Al Qasabi recibió condenas al infierno y amenazas de muerte de todos los colores, en todos los idiomas, de su país y del mundo musulmán. Él les responde por Twitter: “Tranquilos, muchachos, que esto es apenas el comienzo”.

Sin hielo

“Tenemos prohibido el sexo extramarital, excepto entre yihadistas”, canta a coro un grupo del EI liderado por su califa, Abu Bakr al Bagdadi. Es una escena de la comedia Estado Mítico (Dawlat al-Khurafa), de la televisión pública iraquí, que cada semana ridiculiza al EI con un humor corrosivo que busca ganarle al terror que los combatientes islámicos generan en ese país.

Los capítulos juegan con el anacronismo que derraman las “visiones” de Al Bagdadi, como prohibir el hielo porque se trata de un elemento que no existía en la época de Mahoma. Mientras lo dicen, se les derrite la boca ante la visión del vaso de agua fría transpirado en sudor helado.

“Hacer que los televidentes se rían del Isis les ayuda a superar el miedo”, le dice a la BBC Thaer al-Hasnawi, guionista de la serie. Y equipara su trabajo a un combate contra los yihadistas, con otras armas.

Rivales

Con el mismo objetivo, pero en las antípodas ideológicas de los países árabes aliados de Occidente, Irán también incentiva la lucha alternativa contra su gran enemigo.

Hace unos meses organizó una competencia de caricaturas contra el EI pero para destacar, por ejemplo, los trabajos que lo muestran como una marioneta de Estados Unidos e Israel.

En este caso, la visión integrista chiíta iraní choca con la integrista sunita del EI. Chiítas y sunitas son las principales corrientes rivales en el mundo islámico.

Claro que nadie podrá salirse mucho del libreto en ese concurso: la crítica no es bienvenida en uno de los 10 países con mayor censura, según el Comité para la Protección de los Periodistas.

Prácticas como dibujar al profeta del islam están rigurosamente prohibidas en Irán, que también organizó un concurso de caricaturas para cuestionar el Holocausto.

Vencer el miedo

Un año de vida le alcanzó al EI para sembrar el terror en los países en los que gana territorio: Iraq y Siria.

Pero poco a poco surgen expresiones dentro del propio mundo árabe que, empujado por el radicalismo inédito de un movimiento que muestra una violencia sin parangón, también se animan a cuestionar estereotipos sobre los que se sustentan esas ideas.

Y para ello utilizan el humor, un arma que permite adentrarse en territorios que no podrían alcanzarse de otra forma.

La risa, la sátira o la parodia toman la forma de videos virales caseros, o bien de series televisivas de enorme presupuesto, pero cumplen la misma función: combatir el miedo y hacer más llevadera la vida cotidiana en sociedades rodeadas de violencia.

Son productos culturales que, sin proponérselo, pelean la guerra más difícil, y puede que con resultados mucho más efectivos que las armas convencionales. 

Chica con cuchillo

Isis Chan es una heroína de animé muy particular: tiene 19 años, pelo y ojos verdes, vestido negro a la usanza de un combatiente del Ejército Islámico (EI) –le queda mucho mejor a ella–, y un cuchillo en la mano que usa sólo para pelar melones, su fruta favorita.

La joven tiene una misión complicada: ganarle al EI el posicionamiento en Google.

El EI difunde gran parte de su mensaje a través de las redes sociales, y con gran eficacia. Invierte millones para convocar on line a lúmpenes que se les unan y suele conseguirlo: ya hay más de 20 mil extranjeros luchando junto a ellos en Siria.

La idea de los creadores de Isis Chan es recibir y que se compartan tantos dibujos y contenidos de este personaje que, cuando alguien escriba en Google la palabra “Isis”, se encuentre con esta pequeña adolescente en lugar de un hombre de negro decapitando a uno de naranja.

El objetivo está lejos, pero los sitios y el Facebook de Isis Chan suman miles de dibujos y viñetas.

En cualquiera de sus versiones –más ingenua, más atrevida, en reposo o vibrante–, Isis Chan empuña el cuchillo corta-melones, agita su adorable pelo verde y pide ayuda a los usuarios para ganar la batalla del posicionamiento en las redes. 

 

Fuente: La Voz

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