Transportes

El ferrocarril, un siglo de historia: sus 'marchas' y 'contramarchas'

El ferrocarril, un siglo de historia: sus 'marchas' y 'contramarchas'

Desde mediados del siglo XX se asistió a la lenta decadencia de las instalaciones ferroviarias en virtud del terreno ganado por el camión.

La magia del ferrocarril continúa intacta.

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Domingo 28 Feb 2016 

La historia de los ferroviarios, según relata una autoridad en la materia, Juan Carlos Cena, es un testimonio de pugnas, abnegaciones, sacrificios, rebeldías, muertes y desapariciones. Desde sus inicios el movimiento obrero ferroviario fue duramente reprimido, pero nunca lo doblegaron.

 

Los trabajadores fueron partícipes de cada época, construyendo las estaciones y transformando su entorno material e intangible, marcando fuertemente la identidad argentina, en general, y la neuquina, en particular. La comunidad ferroviaria local, formó parte de la construcción de la identidad neuquina a través del orgullo de integrar las filas de la empresa inglesa Ferrocarril del Sud. El "ser ferroviario" constituyó un rasgo de pertenencia compartido entre pares, distintivo respecto de otros trabajadores y otras empresas del Estado Nacional.

 

Fueron precursores del mutualismo, centros culturales, clubes y pioneros en la organización del movimiento obrero nacional, asociándose en los gremios La Fraternidad y la Unión Ferroviaria. La historia argentina de los últimos 150 años puede graficarse en el tendido de redes ferroviarias a lo largo del país, su auge, abandono, decadencia y un último intento de recuperación.

 

La Fraternidad nació en 1887 como Sindicato de Conducción de Trenes. Con el transcurso de los años se fue fortaleciendo, protagonizando diversas instancias de lucha, que sirvieron para crear un modelo gremial en el país. Asimismo, La Fraternidad fue pionera en la formación solidaria de obras sociales y de herramientas de trabajo clave como los convenios colectivos. La Unión Ferroviaria se fundó en 1922. Agrupaba a cambistas, guardas, peones de galpones, mecánicos, electricistas y telegrafistas.

 

En Neuquén, ambos sindicatos compartían su sede en el edificio histórico ubicado en Almirante Brown 47. El gremio ferroviario contribuyó a la creación de la actual clínica ADOS y fue formador de dirigentes. Un ex trabajador recordaba: "…Ayudábamos a que se agremiaran, Smata nació en La Fraternidad, bancarios nació en La Fraternidad y un montón de gremios más…". En su sede se fundaron los gremios de los metalúrgicos, de la construcción, el ceramista, etc. Dirigentes ferroviarios no sólo desplegaron su accionar en el ámbito gremial, sino que, como en el caso de Sagaseta y Cichero, fueron Convencionales Constituyentes 1957.

 

La escala de los oficios al ingresar al universo del riel tenía sus particularidades, según relataba otro ex ferroviario: "…entrabas y el trabajo era rudo primero porque eras aspirante, así que tenías cargar carbón, bajar carbón, las máquinas había que limpiarlas porque venían sucias así que te podés imaginar cómo quedábamos, llenos de hollín. Y después cada seis meses tenías que ir a rendir un examen y ahí ibas avanzando, eras aspirante, después eras foguista, todo, hasta que llegabas. Después quedabas ya de foguista, que acompañaba a los pasajeros que eran los más importantes con el maquinista…"

 

Estos recuerdos han sido rescatados del olvido en el marco de un proyecto de recuperación de la memoria oral de los trabajadores ferroviarios de la región implementado desde la Dirección Provincial de Patrimonio Cultural de Neuquén.

 

El ferrocarril y Neuquén a lo largo de su historia tuvieron encuentros y desencuentros que han marcado fuertemente la evolución de la región. En los inicios el ferrocarril impulsó la creación de la ciudad de Neuquén e inclusive el controvertido traslado de la capital del Territorio Nacional. La llegada del ferrocarril era símbolo de "civilización" en tierras patagónicas. En palabras del historiador inglés William Rogind el tren representaba "…una segunda conquista del desierto…"

 

Desde mediados del siglo XX y pese a la nacionalización de los ferrocarriles por parte de Perón se asistió a la lenta decadencia de las instalaciones ferroviarias en virtud del terreno ganado por el camión. El certificado de defunción del tren se emitió con la privatización de Ferrocarriles Argentinos en la década del 90 bajo el gobierno de Menem. Neuquén no fue la excepción. El último intento de reactivación del sistema ferroviario tuvo lugar bajo la presidencia de Cristina Kirchner por el que se produjo la reestatización del ferrocarril. La reciente inauguración del servicio de pasajeros del tramo Neuquén-Cipolletti contó con el beneplácito de amplios sectores de la ciudadanía en la región. La previsión de ampliar el alcance del servicio desde Roca a Plottier quedó pendiente ante el cambio de escenario político a nivel nacional, inaugurando un nuevo período de incertidumbre para el mundo del ferrocarril.

 

Nicolás Padín

Área de Museos e Investigaciones Históricas.

Dirección de Patrimonio Cultural de la provincia de Neuquén.

Fuente: Diario Rio Negro

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