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Corrupción

En The Old Fund es sospechosa hasta la página web de la empresa

Si bien ofrece a potenciales clientes “diversas alternativas para maximizar sus retornos”, el sitio on line creado en 2007 ahora dice que está “bajo construcción”.

Por Darío Gallo

18/05/12 - 11:42

Colgado. Así está el sitio de The Old Fund. El domicilio oficial suministrado por la página fue uno de los allanados por Rafecas.

Si la Justicia intentara demostrar que el fondo de inversión The Old Fun, que maneja la impresión de los billetes argentinos, es una especie de sello de goma obtendría importantes indicios con sólo rastrearlo en la web.

El monotributista que lo preside, y que se sospecha testaferro del vicepresidente Amado Boudou, abandonó las pruebas al alcance de la mano: Alejandro Vandenbroele dejó su mail en los formularios de registro, intentó armar un sitio web que mostrara la solidez del fondo cuando aún no había sospechas en los medios y, por último, desechó la mayoría de las páginas, incluso la que oficiaba como principal del sitio que, en inglés, ofrecía a sus posibles clientes "diversas alternativas para maximizar sus retornos".

Hasta anoche, al visitar el sitio theoldfund.com sólo podía accederse a una pantalla que bajo el nombre de la firma tenía un eslogan que se contradecía con las características improvisadas del portal corporativo: "Nuestra experiencia y red internacional hace la diferencia". Y más abajo, aclaraba que el sitio estaba bajo construcción, un amateurismo que era de uso común diez años atrás.

Pero como todo queda registrado en la red de redes, PERFIL accedió a las páginas que construyó el "fondo de inversión" usando un servicio gratuito de Google, aunque nunca terminó de publicarlo ante la mediatización del caso.

Historia trucha. ¿Puede ser un indicio en contra de una empresa investigada la falta de solidez de la propia web? En el caso de un fondo de inversión que controla a quien que se dedicará a imprimir los billetes del curso legal en el país, es muy probable. Además de otras inconsistencias graves como que el presidente del fondo sea un monotributista, la presencia "trucha" en la web lo complica más que si hubiera decidido no tenerla. Si hubiese sido así, la ausencia de un sitio web, aumentaría su misterio. El mamarracho virtual que hizo el propio Vandenbroele despeja cualquier duda.

Theoldfund.com fue registrado en 2007 por los anteriores dueños de la sociedad anónima cuyo objetivo social era tan amplio que Vandenbroele se la compró a fines de 2009. Aun hoy, cuando The Old Fund ya saltó como el misterioso fondo que se quedó con Ciccone, los datos del registrante y administrador del sitio siguen siendo los mismos de 2007, salvo el mail de contacto que pertenece a Vandenbroele. El domicilio que se suministró al organismo encargado de administrar el sistema de nombres en internet (Icaan) fue el de Quirno Costa 1273, tercer piso "B", uno de los departamentos que fue allanado por el juez Daniel Rafecas, a raíz de la causa Ciccone a mediados de marzo.

Esos dos ambientes en el Barrio Norte porteño parecía desocupado. A tal punto que tuvieron que romper la cerradura para retirar la documentación. Pero en los últimos días, Vandenbroele parece haber vuelto a ocupar el departamento. Se lo suele ver por el barrio. Y hasta ha ido a cenar a una pizzería que tiene cerca de allí la hija del secretario de Comercio, Guillermo Moreno. PERFIL se comunicó al teléfono registrado a nombre de Vandenbroele, pero nadie respondió ni existió la posibilidad de dejar mensaje en un contestador.

La web de The Old Fund se movió sólo hasta el año pasado. Luego de que en septiembre apareciera en Clarín el nombre de Alejandro Vandenbroele, el improvisado webmaster dejó de hacer los palotes. En realidad, el sitio está a medio construir con una herramienta gratuita de Google, que permite armar una página web con una serie de plantillas. En la página principal, que no es la actual, se ofrecía "Oportunidades de inversión, diversificación de riesgos y alternativas diferentes". Por último, tentaba a la mayor cantidad posible de incautos: "Tenemos el fondo que se ajusta a sus necesidades de inversión". Luego, en las páginas interiores de la web, había una frase de ocasión para cada rubro: monedas, real state, petróleo, oro... (ver reproducciones). Ahora se sabe que el principal objetivo del fondo, que en los papeles comanda Vandenbroele, es imprimir billetes.

La precariedad del sitio web y el escaso interés del fondo inversor por mostrar su solidez hablan también de la tranquilidad de Vandenbroele y su banda de amigos. Debían de sentirse muy seguros para encarar un negocio de cientos de millones de dólares con un monotributista como cara principal y un sitio web armado con un sistema que puede manejar un niño. El improvisado sitio theoldfund.com podría brindar, aun así, un gran servicio a la Justicia, si es que se decide a seguir investigando.

 

Fuente: Perfil

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