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Corrupción

Corrupción III

octubre 16, 2013


En nuestro país existen mecanismos de corrupción inaugurados bajo algún gobierno, que continúan, gobierno tras gobierno, dando frutos. Hemos visto el contrabando legalizado, iniciado con el régimen del Paralelo 42 en 1956 y continuado con el sistema aduanero especial de Tierra del Fuego al año siguiente que más de medio siglo después continúa funcionando.

USURA

El Art. 175 bis del Código Penal establece una pena para la usura y el Código Civil establece la nulidad de las obligaciones usurarias. El deudor no tiene que pagar los intereses ni devolver el capital. El Pacto de San José de Costa Rica, incorporado a la Constitución, también establece la obligación de los estados de perseguir la usura. Aunque nuestra legislación no fija una tasa determinada para considerar que la que la supere es usuraria, la jurisprudencia uniforme desde la sanción del Código Civil en 1869 establecía el 12% como tasa tope.

Al caer Perón en 1955 cuyo régimen era considerado estatizante, una nueva tanda de jueces consideró que en el régimen liberal que lo suplantaba la tasa de interés tenía que resultar del libre juego de la oferta y la demanda. El estado no tenía que intervenir para fijar una tasa tope. Adam Smith, fundador del liberalismo, dice exactamente lo contrario y sugirió para Inglaterra el 8% anual.

Lo cierto es que los jueces, a partir de 1956, como no podían derogar las disposiciones de los Códigos Civil y Penal sobre usura dejaron de aplicarlas. Con lo cual es un delito que se puede cometer con total impunidad.

RAZONES

Aunque el pretexto era ideológico, las razones se pueden encontrar en las financieras que acababan de nacer para fomentar la venta a plazos de heladeras, lavarropas y automotores que recién se iniciaba en el. Su lobby no era tan fuerte como para eliminar el delito del Código Penal, pero sirvió para quedar impunes. Al año siguiente, su poder político después de un año de usura desenfrenada ya que habían logrado duplicar y triplicar la tasa considerada usuraria, lograron que por ley se eliminara el impuesto a los réditos (hoy ganancias) sobre la renta financiera, exención que más de medio siglo después subsiste.

Las financieras, definidas como organizaciones creadas para prestar dinero sin proporcionar servicios bancarios, son consideradas mafiosas por la ley federal norteamericana y sus dueños pueden ser sancionados hasta con prisión perpetua.

En nuestro país, reforzadas ahora con bingos, casinos y tragamonedas también exentos del impuesto a las ganancias, son el origen del poder político. Son a la Argentina lo que es Wall Street para Estados Unidos.

Por si alguna duda quedaba desapareció cuando este año (2013), después de algunos meses de escándalo porque el impuesto que no pagaban las financieras lo pagaban los trabajadores y los jubilados, el gobierno anunció un proyecto para gravar la renta financiera.

Lo que mandó al Congreso y fue rápidamente transformado en ley fue un impuesto sobre los dividendos de sociedades que no cotizan en Bolsa y sobre la venta de sus acciones.

Los que reciben ganancias financieras pueden descansar tranquilos unos años más. El Presidente de Boca Juniors tiene don bingos y los representantes de las financieras están en la dirección de todos los partidos políticos argentinos.

De la usura no se habla para nada.

LA SALADA

Con la cantidad de impuestos y tasas que recaían sobre la venta al menudeo en comercios honestos, el gran negocio es evadirlos y mejor todavía evadirlos con impunidad.

Hace algunas décadas empezó la moda de poner negocios de venta en la vía pública -recuerdo los puestos establecidos a la salida de Retiro- que de a poco se fueron expandiendo y adquiriendo nuevas modalidades como la de los manteros que ocuparon toda la calle Florida.

El argumento para tolerarlos siempre fue el mismo: es gente que no ha conseguido trabajo y hacen lo que pueden. Cuando por fin se consiguió limpiar Florida apareció la verdad. Los humildes manteros eran empleados en negro de una pocas empresas -por supuesto también en negro- que los explotaba sin pagar obra social, jubilación, etc. etc. Florida hoy está limpia y la organización de manteros se ha trasladado al Once, a Flores y otros puntos, pero siguen siendo las mismas organizaciones creadas para competir con el comercio honesto.

La más exitosa es La Salada, establecida en Lomas de Zamora, que ya se ha expandido “saladitas” establecidas en todo el país. Se calcula que en la Capital ya hay más de cien.

La Salada no es un fenómeno comercial. Es el coronamiento de la desfachatez y el desprecio por la ley a la vista de todo el mundo, que empieza con el trabajo esclavo de los que fabrican las prendas que exhibe y vende, contratados en negro sin obra social ni jubilación a la vista, en talleres clandestinos que no pagan impuestos ni tienen contabilidad visible, sigue por toda la cadena comercial hasta epilogar en una venta sin IVA de prendas con marcas pirateadas.

Con La Salada le estamos diciendo al país -a todo el país- que el camino al bienestar y a la fortuna empieza por quebrantar la ley. El país ha aprendido bien la lección. Ley que molesta, ley que no cumple.

Después viene el clamor por la seguridad, que es cómo exigir que los delincuentes cumplan la ley mientras nosotros compramos barato en La Salada ¿Porqué la van a cumplir ellos nada menos, cuando tienen a la vista la prueba elocuente de nuestro desprecio por la ley?

DELITOS PERMANENTES

Los delitos permanentes, o sea los que década tras década se vienen cometiendo con la impunidad asegurada plantean para los gobiernos un problema que podríamos llamar terminal. O los persiguen de entrada y con energía o terminarán por absorber al gobierno entero, llevándolo integro a un nivel parejo de corrupción.

LA VISTA GORDA

El punto de vista, extraoficial por supuesto, de nuestros gobiernos en las últimas décadas es que a ciertas actividades hay que echarles la vista gorda porque financian la política.

La consecuencia es que estas actividades han pasado a ser las más rentables del país y que en torno a ellas han proliferado poderosas empresas, cada vez más poderosas porque son las que pagan las grandes coimas… y cuanto más grande la coima mayor la benevolencia estatal.

Lo que empezó con la vista gorda que se le hacía al mantero inofensivo que vendía en una vereda escaló hasta convertirse en un entramado complejo como el que maneja La Salada, que a su vez se agrandó hasta abarcar varias multinacionales dedicadas al narcotráfico que tiene por eje el manejo del gobierno y sus mecanismos de seguridad.

EL PUNTO DE NO RETORNO

Nuestro país en materia de corrupción está muy cercano al punto de no retorno, que es cuando la delincuencia maneja el país en su provecho.

Hasta hay algunos indicios que ya hemos llegado a él y hasta lo hemos sobrepasado.

¿En qué otra forma nos podemos explicar que hace treinta años que estamos al tanto de la necesidad de colocar radares en nuestras fronteras para controlar el tráfico aéreo que trae la cocaína sin haberlo hecho?

Fuente: Informador Publico

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